"La provincia de Cádiz tiene un caldo de cultivo especial para la creación"

  • 'Aunque seamos malditas' es el título previsto para su próxima novela, que verá la luz en octubre. La obra formará parte de la tetralogía sobre los elementos iniciada con 'El otoño alemán'

"Voy a hacer el embarque on-line, para ganar tiempo contigo -comenta Eugenia Rico nada más aparecer por la entrada del hotel-. Cuánto glamour, el de los escritores viajantes". La entrevista tiene lugar en un hueco antes de su vuelo de regreso, tras visitar Cádiz por su participación en el Concurso de Relatos Cortos convocado por el Grupo Jolyy el Ayuntamiento de Cádiz.

"Yo creo que esta provincia tiene un caldo de cultivo especial para la creación -afirma la escritora, que confesó haber terminado alguna de sus novelas en Vejer-. El nombre de Cádiz siempre ha estado asociado con algunas de las mejores firmas de la literatura española, y siempre lo estará".

Entre las conexiones sentimentales con la tierra gaditana, la escritora recuerda su relación con Fernando Quiñones: el autor fue jurado en un concurso en el que Rico participó de adolescente, "le gustó lo que escribí -comenta- y empezamos a cartearnos. Para mí fue tremendamente importante encontrar que alguien así me animará desde el principio. Una vez que se llega, es importante ser generoso, fomentar lo bueno que encuentras".

Tal vez, precisamente, porque es tremendamente fácil toparse con medianías: "Ya Ortega decía aquello de que el acceso común a la cultura supondría, inevitablemente, una banalización de la cultura... -explica Eugenia Rico-. Y aunque razón no le falta, yo creo que es un buen precio a pagar porque cualquier expresión cultural te puede terminar conduciendo a otra. Uno puede llegar a los clásicos a través del best-seller más típico. La cuestión es que se tengan libros en casa.Y, en ese sentido, España no es como otros países, como Inglaterra, donde la afición lectora está asociada a una determinada clase social".

Para la autora, Internet viene a ser una puerta más de acceso a la cultura. "Un medio en sí ni bueno ni malo -afirma-. Y, a nivel literario, creo que la gran aportación de Internet es que ha recuperado el género epistolar romántico, que parecía tan perdido en los tiempos. Justo cuando nos bombardean diciéndonos que lo importante en este mundo es el físico, resulta que la gente va y se enamora por las palabras -que, por otra parte, es como se ha enamorado siempre, sobre todo, las mujeres: pensemos por ejemplo en Cyrano-."

Al asistir a la entrega de premios, Rico repetía una y otra vez el hecho de que las ganadoras y un alto porcentaje de los participantes pertenecieran al género femenino, "no era casualidad".

"Aunque la literatura -afirmó- sigue sin ser un mundo de mujeres. A pesar de que es cierto que hay muchísimas más lectoras que lectores, en el mundo editorial hay un abismo... En mi experiencia de talleres literarios -continúa- he encontrado muchas más chicas que chicos. Pero luego es bastante frecuente que el que termine publicando sea el hombre... Yo misma, por ejemplo, tal vez nunca hubiera publicado si no fuera porque gente de peso, como Julio Llamazares, me animó a hacerlo. Prácticamente, me publicaron. Y creo que es algo muy femenino eso de estar menos seguras de nosotras mismas... debemos romper el tabú de la capacidad inferior".

Para Eugenia Rico, en literatura, en muchas ocasiones, se emplea "lo femenino" como insulto. Un adjetivo especialmente doloroso en este caso es el de "intimista" cuando se refiere a la obra de una autora: "Date cuenta de que sólo se aplica a textos de mujeres. Aun cuando Juan José Millás, por ejemplo, es un escritor intimista. Como lo es Proust. Pero a nadie se le ocurre aplicarles semejante calificativo..."

"Otra cuestión al respecto -prosigue la autora- es el de la identificación con el personaje si el que escribe es mujer. Se presupone que el hombre, cuando escribe sobre un hombre, está contando, ante todo, un drama humano, una historia universal, que es capaz de contar algo más allá de él,y al lector mujer, además, le es indiferente identificarse, igualmente, con un protagonista masculino. Sin embargo, cuando una mujer escribe sobre un personaje femenino, esta desvinculación no se produce".

El mes de octubre es la fecha prevista para la publicación de la próxima novela de la escritora, el segundo volumen de la tetralogía comenzada con El otoño alemán. La obra, que tiene como título inicial Aunque seamos malditas, tendrá por correspondencia el fuego, ya que los cuatro elementos pretenden ser el hilo común del conjunto -siendo tierra El Otoño Alemán-, al igual que los sentimientos lo fueron en las tres novelas anteriores -la amistad en Los amantes tristes, el amor fraternal en La muerte blanca y el amor pasión en La edad secreta-.

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