Al más puro estilo Verhoeven

Verhoeven regresa a Holanda. Pero sólo en el fondo. Las formas son las que le dieron la llave de Hollywood. En El libro negro sólo nos percatamos del giro europeo por la historia: la ocupación alemana de Holanda durante la Segunda Guerra Mundial y las cuitas de una mujer adscrita a la resistencia que seduce a un oficial de la SS para infiltrarse en un cuartel nazi y liberar a prisioneros. El argumento recuerda a El ejército de las sombras de Melville, sólo que en aquella la ocupada era Francia. Y recuerda a Eric, oficial de la reina, filme de la etapa holandesa de Verhoeven, el último que realizó con Gerard Soeteman, el guionista que en esta ocasión recupera y que ha sido capaz de estirar la trama como el chicle sin que la verosimilitud y el ritmo decaigan. El libro negro atesora el dominio del firmante de Desafío total, la cadencia endiablada y una lujosa puesta en escena, y la cruel y malsana mirada de filmes como Los señores del acero y Robocop. Verhoeven sigue jugando con un clásico: la venganza y la desconfianza. La edición se presenta en un lujoso estuche que emula al libro negro, pero su interior apenas deja extras, salvo una entrevista con el cineasta en el festival de Sitges de 2006.

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