Diario de las artes

Con los registros de una buena figuración

EL nombre de Fátima Merello está ligado a la pintura de esta zona desde hace muchos años. Ella, desde siempre, había demostrado estar en posesión de un gran entusiasmo artístico y de un bagaje pictórico que le permitía afrontar cualquier situación por compleja que este fuera. Durante bastante tiempo estuvo presente en los ambientes más significativos del panorama plástico de una ciudad nueva, entonces como ahora, necesitaba argumentos más positivos para afrontar una realidad ambientes física mucho más motivadora que la existente. Tras un tiempo sin noticias de ella, que no quiere decir que estuviera ajena a la pintura, comparece en este Jerez donde, últimamente, existe demasiada escasez de buenas propuesta que hagan renacer unas expectativas que no sean las habituales y que se deben a una agobiante falta de ideas.

Fátima Merello pinta lo real con valentía. No se detiene en los efluvios virtuosismo, ni en los parámetros de la absoluta fidelidad a los modelos; busca mucho más; asume la realidad pero siempre que ésta no determine demasiadas funciones a contracorriente. Su pintura es abiertamente figurativa pero sin caer en epidérmico excesos que abruman por superficialidad es. Se adentra más y mejor por un expresionismo esencialmente abre mayores perspectivas y centra el relato en una realidad muy matizada por lo simplemente concreto.

La pintura figurativa goza de una salud inestable, con muchos altibajos, con muchos dientes de sierra en su desarrollo y mucho falta de identidad. Pintar la realidad tal como esta se nos ofrece a la mirada puede caer en un hecho plástico sin sustancia, máxime cuando, hoy y desde su invención, la fotografía lo hace infinitamente mejor. Si sólo se buscan simples posiciones absolutamente fieles al modelo, en la mayoría de los casos se va a caer en unos podes desenlaces pictóricos convincentes únicamente para los amantes de lo epidérmico y superficialmente virtuoso - lo decía el gran Cezanne: "... debo seguir trabajando para no llegar al acabado de los cuadros que suscitan la admiración de los imbéciles"-. Por eso, en la Figuración se busca y se exige mucho más; Fátima Merello lo sabe y lo lleva a cabo. Su pintura figurativa va mucho más allá, recrea lo real pero interpretando sus esquemas representativos, extrayendo sistemas que proporcionan una nueva dimensión a lo real, buscando que la ilustración proponga nuevos registros y otros tantos desenlaces de un realidad que manifiesta acontecimientos alejados de las rigideces de lo meramente lineal y concreto.

La exposición que nos reencuentra con esta artista - necesaria a todas luces en el paisaje creativo y expositivo - nos conduce por una figuración gratificante, sin resabios, ajena a esas posturas inamovibles que tanto lastre han generado a un realismo que pretende infinitamente más.

Fátima Merello suscribe una pintura bien estructurada, con pos elementos constitutivos dispuestos con soltura y solvencia para que con ponga una obra organizada con los registros de la expresión muy bien compensados, en una escenografía de colores cálidos.

Feliz encuentro con una artista que sabe lo que hace y que tiene - y debe continuar teniéndolo - mucho que decir.

Fátima Merello

Sala Salvador Díez

Alcázar. Jerez

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