El sonido negro no sonará en la Isla

  • La falta de ayudas públicas causa la suspensión de la Isla del Blues tras 17 ediciones

La Isla del Blues no tendrá XVIII edición. La falta de subvención por parte del Ayuntamiento de San Fernando hará imposible su celebración en el verano de la Bahía, donde venía siendo una tradición que los más impenitentes seguidores de este estilo celebraban cada año. Precisamente, el verano pasado el festival había vuelto a tener su sede en La Isla, después de un 'exilio' de varios años en Cádiz capital. Esa anterior marchar también estuvo motivada por los problemas con las ayudas de las administraciones.

El Ayuntamiento de San Fernando ha dicho a la organización, desde siempre en manos del entusiasta promotor José Peinado, que "este año" no hay dinero para el certamen, con lo cual La Isla del Blues, que vio cumplido en su anterior edición el sueño de su vuelta a la ciudad que lo alumbró, se ha encontrado en esta ocasión con una negativa definitiva.

Peinado llevaba preparando esta cita desde hace varios meses, el tiempo imprescindible para montar cualquier festival, porque a los artistas hay que contactarlos con la suficiente anticipación. "He tenido que rehacer muchas veces el cartel, porque no había forma de cerrar los contratos -se lamenta Peinado- ante la falta de dinero en ayuda, y sin ayuda yo no puedo montar el festival".

A la organización se le acumularon varias dificultades. La primera es que el contacto habitual dentro del ayuntamiento era la concejal de Cultura, Cristina Arjona, ya no figuró en las listas del PP para las pasadas elecciones municipales, con lo cual todo quedó aplazado hasta después de las elecciones municipales, y en espera de que fuera designado su sustituto. Una vez que se resolvió el dilema, tras los resultados electorales que dieron la alcaldía a la socialista Patricia Cavada, Peinado retomó las conversaciones.

Se da la circunstancia de que Cavada llegó a colaborar en la elaboración del dossier de uno de los primeros festivales, el de la tercera edición, con lo cual Peinado pensaba que las cosas no serían muy difíciles. Encargado por la alcaldesa el concejal de Fiestas, Jaime Armario, de llevar las conversaciones, éste finalmente dio hace pocos días la respuesta negativa sobre la ayuda oficial.

Armario, que lleva apenas un mes en el cargo, confirmó ayer a este medio la negativa, y la justificó diciendo que a su llegada se encontró con muchas actividades confirmadas y que no podían solventar. "Sencillamente, no tenemos capacidad, pero eso no quiere decir que lo descartemos para el año que viene, cuando podamos planificar con mayor antelación. Nos sigue interesando mucho pero aún estamos pagando cosas anteriores, y por mi parte, caería en la irresponsabilidad si me comprometiera", concluyó el concejal, que se declara "muy aficionado al blues, y seguidor durante años del Festival".

Las intenciones de José Peinado para este año eran incluso más ambiciosas, y su primera propuesta contemplaba una programación de dos días en la primera semana de agosto. La primera jornada estaría compuesta por el tradicional Isla del Blues y la segunda sería una función llamada Noche de Blanco Satén, rememorando aquel emblemático tema de Moody Blues. Para esta segunda jornada ya se había contactado con Marlango, Las Migas y Las Mónicas. Esta posibilidad se descartó en seguida, y en el segundo contacto ya se produjo la respuesta que podríamos resumir en "para este año no hay dinero".

El Festival La Isla del Blues echó a andar en el verano de 1997 en el parque Almirante Laulhé de San Fernando, en una noche que los más aficionados recuerdan como inolvidable por la descarga de energía que supuso la actuación de Zachary 'Zach' Prather. Desde entonces, el parque isleño sirvió de centro de reunión de esa extraña, para la zona, tribu que son los seguidores de una música que nació muy lejos, más allá del Atlántico, a las orillas del Mississippi, aunque las raíces venían de la no menos lejana África negra.

Las dificultades de La Isla del Blues no son nuevas. Diez años después de aquella primera noche, la pérdida de apoyo suficiente, al menos a juicio de Peinado, le hicieron trasladar todos sus bártulos espirituales a Cádiz, donde el Teatro Pemán vivió igualmente veladas espléndidas. "El cierre del Pemán y el traslado al Baluarte hizo que la cosa bajara un poco porque quizá no era el lugar idóneo para que nuestro público, que es más maduro, aguantara en pie cuatro o cinco horas de música", comentaba el año pasado Peinado en una entrevista, precisamente con ocasión del retorno del blues al parque de San Fernando. Dos veranos antes, en el 'emblemático' año de 2012, también el Festival tuvo que suspenderse. La programación oficial de los eventos de Cádiz no encontró hueco ni dinero para este veterano certamen. La reunión de nuevo en 2014 en su cuna, con un atractivo programa que encabezaba Javier Vargas, hizo pensar que se habían acabado las dificultades

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