Más sobre los que sueñan

  • El musical 'Fama' se estrenó el jueves con una producción espectacular que gustó más o menos según las expectativas de cada cual

Es cierto que la fama, o mejor dicho, el ansia de alcanzar la fama, es un tema imperecedero, pero quizá por lo recurrente de ese objetivo, cuyo bombardeo en programas de televisión empieza a perderse en la noche de los tiempos, hace que 'Fama', no pierda su vigencia, pero sí que aburra un poco por lo manido del tema, aun cuando podemos considerar que tanto la película como la serie de TV que hizo furor en los ochenta, es la idea primigenia de todo lo que vendría después. Esto es: operaciones triunfo, supermodelos, y toda esa caterva insoportable de nenes que quieren ser artistas y que lloran en la tele si los nominan y los mandan a esparragar.

Ahora bien, por suerte, 'Fama' no ahonda sólo en ese apartado, incluye elementos vistosos como son los números de baile y coreografías con una música que tampoco es que sea para rasgarse la camisa, pero resulta. Igualmente se agradecen las voces y las interpretaciones que cumplieron su cometido, sin más pretensiones que las de llevar el guión al escenario.

Eso sí, la larguísima duración del espectáculo (dos horas y cuarenta y cinco minutos) tiene sus riesgos. Es imposible, y así quedó de manifiesto en el estreno, mantener el interés durante tantísimo tiempo. De todas formas, el elenco del día (se van alternando) cumplió el objetivo de entretener al público que se dio cita en el Villamarta el jueves. Distinto es que el nivel nos gustara, si bien hay que tener en cuenta la dificultad que reúne el hecho de tener que cantar, interpretar y actuar. Para alcanzar un nivel de excelencia, habrán de pasar bastantes años. No en vano, ciudades como Nueva York o Londres, están todavía a años luz de nuestras producciones musicales. Es normal, por lo tanto, que todavía no se haya alcanzado el objetivo de deslumbrar, a pesar del talento y el esfuerzo que cada artista pone en esta producción de vastísima maquinaria propagandística y comercial que, no obstante, no logró una buena entrada en el primer pase de este espectáculo que es una historia más de los que sueñan con el éxito, pero que cuentan con la ventaja de ser, tal vez, de las primeras que llegaron al gran público y provocaron la inquietud de los jóvenes por ser artistas.

En cuanto a la asistencia, quizá lo cercano de la Feria (los bolsillos quedan maltrechos, no es nada nuevo), el Rocío, y la innegable crisis hagan pensarse a más de uno pasar por taquilla para pagar unos precios que, si no son desorbitados, pueden ser la puntilla para una cartera para ya pocos trotes.

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