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Remedios Cervantes. Actriz y productora

"En el teatro se aprende todos los días"

  • La artista malagueña estrena mañana en el Villamarta la obra 'Confidencias muy íntimas', junto a actores de la talla de Manuel Tejada; una función en la que palabras y soledad son protagonistas

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El Villamarta inicia su temporada teatral con la apuesta de 'Alikindoi Producciones', 'Confidencias muy íntimas', una comedia que se pondrá en escena mañana jueves, en el coliseo jerezano, a las 20.30 horas. La obra, escrita por el autor francés Jérome Tonnere, cobra vida gracias a la dirección del guionista y director Juan Luis Iborra, que contó con la colaboración de Antonio Albert a la hora de adaptar el texto al castellano. Los protagonistas de esta obra son los actores Manuel Tejada, Juan Fernández, Sole Palmero y Remedios Cervantes, quien desvela hoy aquí algunas de sus 'confidencias' más teatrales.

- ¿Qué es la felicidad para Remedios Cervantes?

- ¡Uy!, es algo muy difícil de definir, pero creo que la felicidad en sí puedes tenerla a lo largo del día en diferentes momentos de tu vida. Hay días que no la ves porque los problemas no te dejan, pero creo que la felicidad está cada día en que abres los ojos por la mañana y tienes un nuevo día que afrontar.

- ¿También se consigue a través de tanto trabajo? Usted no para entre teatro, cine, televisión, su productora...

- Yo creo que la felicidad no se consigue a través del trabajo, sólo se alcanza a través del crecimiento como persona. No está fuera de ti, sino está dentro. Si está presente en tu vida puede hacer que tus momentos del día sean más felices. Sería por mi parte una frivolidad si dijera que la felicidad la encuentro con el trabajo. Ojalá. ¿Qué tendríamos que preguntarnos de los cuatro millones de parados? Bastantes problemas tienen ya.

- ¿Qué es 'Confidencias muy íntimas'?

- Es una función en la que se habla mucho de la felicidad, socarronamente no se nombra. Está muy por debajo del texto que decimos nosotros en el escenario. Trata sobre la incomunicación de las personas, a pesar de que vivimos en una sociedad muy avanzada tecnológicamente y con muchísimos medios para poder comunicarnos con los demás. De alguna manera, y yo creo que se ve reflejado en esta función y por eso me gustó cuando la vi en francés, creo que todos esos medios de alguna manera nos aíslan. Es decir, avanzamos mucho tecnológicamente pero eso hace que las personas nos comuniquemos menos con la palabra, que hablemos menos personalmente y mirándonos a los ojos. Estamos todo el día enganchados a los ordenadores y los teléfonos móviles y esto nos comunica con el resto del mundo y a la vez nos aísla.

- A este respecto, ¿qué es lo que se aprende de este texto de Jérome Tonnerre?

- Pues mira, en el teatro se aprende todos los días muchas cosas: se aprende con el texto, con el público... Lo que sí saco muy de positivo cada vez que hago la función es que cada día me gusta ser incluso un poco más vulnerable porque eso me hace ser más persona. La sociedad en la que vivimos nos hace ser personas muy automáticas e incluso insensibles y el teatro te da sensibilidad. En esta función somos muy vulnerables los cuatro, los protagonistas, encima del escenario. Cuatro personas normales de la calle que a través de la equivocación de una, con la vulnerabilidad que uno de ellos tiene, cambia la de los cuatro. A veces es bueno equivocarse para conocer lo que le pasa al personaje que yo hago en esta obra.

- ¿La cercanía al público del teatro le hace también ser más sensible, más que en televisión?

- Bueno, son registros totalmente diferentes. A mí particularmente la televisión me encanta y es el medio de comunicación por excelencia, a parte de internet, pero el teatro te da la posibilidad de tener que estar delante de un público cuando estás de buen humor, de mal humor, si has tenido un problema en casa, cuando estás mala, cuando no tienes ganas de hacer la función... Mil cosas que te pasan un día en el que te tienes que reunir en una sala con cientos de personas a las que no conoces de nada y que han decidido ese día, fíjate cómo es la vida, reunirse todos juntos, sin conocerse, pagar una entrada y ver un espectáculo. Es decir, pocas cosas de la vida consiguen eso. El teatro es de lo poquito que todavía no te puedes bajar de internet, por eso tiene tanto encanto el teatro. Es un cordón umbilical entre los actores y el público.

- La soledad vuelve a ser protagonista en una de sus obras, como ya lo fue en 'Buenas noches, madre', de Marsha Norman. ¿Cómo se trata en 'Confidencias muy íntimas'?

- Se aborda de una manera totalmente distinta, aunque siempre se llame soledad, ésta puede tener un montón de matices. 'Buenas noches, madre' era una historia terrible, de una mujer que decide suicidarse y que a pesar de llevar 40 años conviviendo con su propia madre, no se conocen. Algo que es impactante y normal en una relación padres e hijos. En el caso de 'Coincidencias muy íntimas', es una mujer que a pesar de estar casada y tener aparentemente una vida normal, es una mujer sometida a la sociedad y al que dirán y a los caprichos de su marido. No es una mujer maltratada, pero sí sometida psicológicamente a su marido y un buen día decide vomitar lo que lleva dentro y lo cuenta en el lugar equivocado, algo que hace que su vida cambie.

- Usted repite como productora con 'Confidencias muy íntimas' de la mano de su empresa 'Alikindoi'. Sin duda, usted vive el teatro 'delante y detrás de las cámaras'. ¿Cómo se afronta?

- Pues se afronta con respeto, ilusión, dolores de cabeza, muchos nervios, entereza y siendo consecuente de lo que hemos decidido la otra socia y yo. En momentos de crisis hay que tirar para delante y no quedarse en casa.

- En época de crisis, ¿el público escatima en ocio?

- Si soy sincera, el teatro no ha notado mucho la crisis. Va bastante bien, aunque otra cosa es que puedas tener menos actuaciones ya que a nosotros casi siempre nos contratan organismos públicos, pero el público sigue apostando y es precisamente por eso, porque está todo tan mediatizado que lo que apetece ver es algo más puro. Todo es cíclico y la madre naturaleza nos hace volver atrás. Creo que a todo el mundo le gusta el teatro, es algo como bohemio, romántico. Me parece maravilloso que exista, que el público vaya y que nos dediquemos a esto.

- En esta faceta de productora, ¿ha tenido que enfrentarse a un mundo de hombres?

- No, para nada. He tenido la suerte de encontrarme con Jesús Cimarro, que es director de 'Pentación Espectáculo', que nos lleva a nosotros la gira y la dirección ejecutiva, y sólo he encontrado puertas abiertas, pero claro, dando el callo todos los días. No he encontrado ninguna traba, sólo facilidades y mucho trabajo por mi parte. No es un mundo de hombres, hay muchas mujeres productoras por ahí, pero no se las conoce.

- ¿Qué le gustaría que el espectador se llevara a su casa de esta nueva apuesta de 'Alikindoi'?

- Me gustaría que cuando salga se vaya con la sensación de que tenemos que hablar más, comunicar mejor y quitarnos ese miedo ridículo que muchas veces tenemos a la hora de cometer un error, o mostrar un deseo interno simplemente. Creo que esa es la moraleja de esta obra, la falta de comunicación que tenemos básica, el habla y la palabra, que no la debemos olvidar nunca.

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