Alfonso Ussía. Escritor y columnista

"No sé venderme, me aburre"

  • El madrileño presentó este jueves en un concurrido Hotel Jerez la nueva aventura del marqués de Sotoancho, quien se las ve con un alcalde de Podemo. Aquí, una charla con un autor 'dominado'.

-Regresa con 'Nuevas aventuras del Marqués de Sotoancho, la berrea'. Con todo lo que está ocurriendo hoy en el Gobierno, el marqués tiene para rato.

-Da para mucho, pero en los libros del marqués la política se toca muy superficialmente. Es una nota para saber en qué época se escribieron. Aunque sí, aquí el marqués hace de político y se dedica a sobornar.

-En la obra, las elecciones municipales han colocado en la alcaldía al Pichitas, candidato de Ganemos Guadalmazán, la rama local de Podemos.

-Creo que la gente tiene miedo desde la propia izquierda, otros tienen pavor de que gobiernen. La experiencia de los municipios en que gobierna Podemos es pavorosa. Es un partido inconcreto, populista, que es lo más fácil del mundo. Es útil en la oposición, pero el populismo no puede gobernar y la experiencia máxima del populismo en el gobierno al que han colaborado los más destacados dirigentes de Podemos españoles es Venezuela. Y ahí está Venezuela. No puedo entender el respaldo en España a Podemos, que debe responder a algo más. Nos estamos volviendo locos. El PP ha sacado adelante dos millones de puestos de trabajo más y es un dato a tener en cuenta, aunque en el resto han sido distantes y antipáticos, como suelen ser. Pero la gestión económica ha sido extraordinaria. No entiendo cómo Podemos tiene ese saco de votos. Pero estos señores tratan de llegar al Gobierno con ideas de 1918 y eso es muy peligroso.

-Son ya casi 20 años de relación con el marqués.

-Sí, son 13 novelas. Mi relación con el marqués es muy rara. Cuando estoy con preocupaciones o agobiado me pongo a escribir del marqués y él me ayuda a sobrevivir. Es un personaje vivo. Ya Cela, que era un gran lector de Sotoancho, me decía que cuando un personaje se te va de las manos, te domina, hay que darle una hostia y que vuelva al redil. Yo le decía que se equivocaba, porque si un personaje es tan vivo que te domina como escritor, a este personaje hay que dejarlo volar. El marqués tendrá la vida que me quede a mí.

-Con tanta actividad política en el día a día, tendrá muchas más historias en el cajón.

-Sí, sí, sí, sí (ríe). Creo que la próxima la voy a establecer en la Bahía de Cádiz y en el mar, un Sotoancho navegante.

-Tras la muerte de la madre del marqués, el personaje está ahora más liberado.

-Y más liberal. En el fondo ha sido un héroe que, con ese aspecto de zangolotino, pues ha ido escalando situaciones, ha superado la terrible educación de su madre y ahora sigue en ese prodigioso e imaginado territorio que es La Jaralera, donde nadie de los que trabaja con él se quiere ir, prueba de que es una buena persona.

-¿Hay críticas suyas en boca del marqués?

-Algunas sí, es el conjunto de varias personas que conozco.

-Viene usted a Jerez a presentar su obra.

-Sí, la sangre me tira. Nací en Madrid, mi padre es vasco y mi madre está muy ligada a El Puerto porque mi abuelo era Pedro Muñoz Seca. No me gusta el calor, pero me gusta escribir como si fuera andaluz, me gusta su narrativa.

-Y acompañado del presidente del Consejo Regulador, Beltrán Domecq.

-Sí, somos muy amigos. Su cuñado es Barca, ilustrador del marqués. Creo que una parte del cuerpo del marqués es Beltrán hace 20 años (ríe).

-¿Por qué eligió Andalucía para el marqués?

-Señoritos los hay en todas partes de España y el único sitio donde son capaces de reírse de unos mismos es en lo que yo llamo el triángulo luminoso de Andalucía: Sevilla, Cádiz y Huelva.

-¿Cree que sus libros le dan más libertad para escribir que sus columnas de opinión?

-No, en las columnas soy libre y sé que disgusto a muchos de mis directores y empresarios, pero hace un mes escribí un artículo muy duro contra el accionista de mi periódico y me lo publicaron, así que fueron respetuosos con la libertad. Yo escribo uno o dos artículos políticos a la semana, pero nunca dejo de publicar alguno costumbrista, otro de naturaleza..., porque la política todos los días es insoportable.

-Para quien no conozca su obra, véndase.

-No sé venderme. Me aburre. La gente pública se vende tanto que no quiero entrar en eso. Ahí sí soy un elitista, no quiero ir con la mayoría.

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