Un vulnerable Saint Laurent revive en una intensa jornada en Cannes

  • Un 'biopic' del modisto, la argentina 'Relatos salvajes' y la turca 'Winter Sleep' animan el festival

Yves Saint Laurent era un genio de la moda pero también era un transgresor y una persona compleja y depresiva. Ése es el retrato que muestra la película del realizador francés Bertrand Bonello, presentada ayer en la competición oficial de Cannes, y que resulta excesiva y, por momentos, grotesca. Un filme que no cuenta con la autorización expresa del que fuera pareja y socio de Saint Laurent durante casi 50 años, Pierre Bergé, pero que tampoco nadie ha intentado parar, como señalaron en la rueda de prensa Bonello y los productores.

Saint Laurent se centra en una década de la vida del creador, a partir de 1967, porque fueron los años más productivos desde el punto de vista artístico y los más complicados de su vida personal, con complejas relaciones amorosas, dependencia de las drogas y épocas de depresión.

"Es un filme que va del documental a la ópera" en palabras de Bonello, que muestra a Saint Laurent en la película como un ser enormemente frágil y vulnerable, con numerosas aventuras sexuales al margen de su relación con Bergé y rodeado siempre de una pléyade de aduladores.

Gaspard Ulliel hace una interpretación muy cercana a la realidad del modisto, aunque sin caer en el mimetismo ni en la imitación del personaje. "Traté de conocer el máximo de Yves para luego alejarme lo más posible y tener así más libertad. Se trataba de inspirarme y apropiarme del personaje" para "no hacer simplemente una mimetización".

Pero la película -cuyo reparto completan Jérémie Renier (Bergé), Léa Seydoux (Loulou de la Falaise), Aymeline Valade (Betty Catroux) y Helmut Berger, que da vida al protagonista ya de anciano- no pretende centrarse solo en el lado oscuro del diseñador, y dedica gran atención a los modelos que le hicieron famoso, desde los trajes masculinos a los célebres diseños del desfile de la colección rusa de 1976 que, según muchos expertos, cambió el rumbo de la moda.

Desnudos de los actores, escenas de orgías más estéticas que explícitas, fiestas en discotecas, abusos de drogas y de alcohol sembrarán sin duda la polémica con una película que no ofrece nada que no se supiera y que se repite sin parar en sus dos horas y media de metraje, pero que recibió fuertes aplausos tras su primera proyección.

Yves Saint Laurent no fue el único protagonista de la Sección Oficial ayer. Por un lado, Argentina revolucionó Cannes y lo hizo con risas, las de la comedia negra Relatos salvajes y las de su director, Damián Szifrón, y sus protagonistas, Ricardo Darín o Leonardo Sbaraglia, en la presentación del filme, que se convirtió en todo un espectáculo. Szifrón propone "una mirada sobre las sensaciones que nos produce la realidad". Un ingeniero harto de que la grúa se le lleve el coche; una novia que se entera de la infidelidad de su novio el día de la boda; un hombre que tiene un encuentro desafortunado en la carretera; una camarera que se encuentra con el hombre que arruinó la vida a su familia; los pasajeros de un avión que no saben que tienen algo en común y la falsa coartada de un accidente de coche, componen este fresco.

Y lo que tienen en común estas historias es que sus protagonistas, en esas situaciones límite, estallan exagerada y violentamente. "Todos y cada uno de nosotros nos hemos visto en una situación que te empuja a conocer, quieras o no, tus propios límites", reconoció Darín, que interpreta a un ingeniero experto en explosivos en esta película que habla desde la risa de la crispación social de estos momentos.

Relatos salvajes está producida por la argentina Kramer & Sigman Films y la española El Deseo -de los hermanos Almodóvar-, algo que destacó Szifrón, que se siente muy identificado con el trabajo de Pedro Almodóvar, por su mezcla de géneros y reflexiones más personales y cotidianas. De ahí que hasta considere que Personas al borde de un ataque de nervios sería un título adecuado para su película, puesto que de las entre 12 y 14 historias que tenía escritas, se escogieron las más salvajes y en la que los protagonistas más se desmadran. Pero finalmente el título fue Relatos salvajes, que responde muy bien a la indignación que sufren los personajes y que es compartida por el director. "Si hubiera nacido pobre hoy estaría preso", reconoció Szifrón, que entre risas confesó que siempre tuvo problemas con la autoridad, incluso en el colegio, lo que le lleva a escribir cada vez que algo le indigna.

Asimismo, el realizador turco Nuri Bilge Ceylan se posicionó como un fuerte candidato a la Palma de Oro de Cannes con Winter Sleep, una historia de amor basada en varios cuentos de Chejov con la que el cineasta se dirige "al alma del espectador. Si en mis películas puedo inyectar algunos sentimientos en el alma de la gente, es un éxito", explicó el realizador.

Muy bien recibido en el festival, es un filme que puede exasperar por su lentitud y sus tres horas y cuarto de metraje, pero que también puede deslumbrar por su belleza y por la delicadeza con la que está tratada la relación de la pareja protagonista.

Director habitual de Cannes, Ceylan llega en esta 67 edición con una historia con muchos más diálogos que en sus trabajos anteriores. "He utilizado diálogos bastante literarios, algo habitual en el teatro pero más arriesgado en el cine", dice el director, con partes de Chejov que no quería modificar, por lo que sabía que necesitaba a un actor de teatro, que pudiera cargar con ese peso. Y lo encontró en el veterano Haluk Bilginer, que en la película interpreta a un actor retirado que regenta un hotel en la Capadocia turca.

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