Desde el Areópago

MIGUEL ÁNGEL MONTERO JORDI

Cuarto mandamiento

Cuidemos de nuestros padres, que nunca les falte de nada para vivir dignamente

"Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar". Una vez terminados los tres primeros mandamientos, que se refieren a la relación entre Dios y nosotros, y que ocupan la primera de las dos tablas de la ley, siguen los siete mandamientos restantes que se refieren a las relaciones entre nosotros. Por tanto el primer mandamiento referido a nuestro prójimo va dirigido a las personas que todo ser humano tiene más próximos desde el primer momento de la vida: nuestros padres. Se les pone a ellos en primer lugar porque ellos son la puerta de la cual se sirve Dios para introducirnos del cielo en la tierra. No se utiliza el verbo 'amar', sino que se usa el verbo 'honrar', para significar que la atención a nuestros padres no está relacionada con el mayor o menor amor que se les tenga, sino que es un deber de justicia y de respeto hacia las dos personas que nos dieron la vida. Dios nos asegura que el hecho de que los hijos protejamos la vida de nuestros padres alarga la vida de la familia, y de ese modo lo que tus hijos vean que tú haces con tus padres, lo harán luego tus hijos contigo. Este mandamiento se refiere a que cuidemos de nuestros padres, que nunca les falte de nada para vivir dignamente, sobre todo en la etapa de la vida donde más frágiles y ancianos se encuentren. Mientras los niños van creciendo y se van haciendo padres, los padres se van haciendo niños hasta el punto de tener que ser cuidados y atendidos como tales.

Llega un momento en la vida en el que nos corresponde el deber de justicia de cambiarles a ellos los pañales, cuidarlos y darles de comer, de la misma manera que ellos lo hicieron con nosotros cuando no nos valíamos por nosotros mismos. Es el único mandamiento escrito en positivo, y el único de los diez que si se cumple tiene recompensa por parte de Dios. Hay algunos que, de manera simpática, dicen que habría que añadir el mandamiento de 'honrar al abuelo y la abuela'…, sin duda alguna ellos son los nuevos héroes de muchas familias de hoy en día, que en muchos casos hacen las veces de padres y madres de sus nietos. Gracias Papá y Mamá… ¡Un beso enorme!

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