Tribuna libre

carlos pérez

Portavoz de Ciudadanos Jerez

Jerez sí tiene solución

Hace unos días me encontraba con un amigo, disfrutando de una excelente copa de fino y una tapa de ensaladilla en uno de nuestros maravillosos tabancos, cuando me hizo una pregunta concreta: "¿Tú crees que la economía de Jerez tiene solución?".

A pesar de estar familiarizado con los graves problemas económicos de Jerez, me sorprendió la contundencia de la pregunta. Pero es que posiblemente esa es la que se hace la mayoría de los jerezanos ante la avalancha de noticias sobre los problemas económicos que nos afligen.

Le contesté que sí. Sin duda, y aun cuando sufrimos las consecuencias de decenas de años de vergonzosas exhibiciones de nepotismo, malversación, tráfico de influencias y negligencia en la gestión de los servicios y los impuestos de todos, Jerez tiene solución.

Pero Jerez no puede esperar un milagro. Porque sería un milagro esperar que los mismos que nos han sumido en este agujero de deuda, suciedad, parálisis y desmotivación de nuestra gente, vayan a sacarnos de él.

Lo único bueno de tantas barbaridades pasadas es que nos permiten, con un poco de sentido común, vislumbrar por dónde debe llegar la solución. Se lo explico.

Ignorar que los jerezanos dejamos de cobrar buena parte de aquello a lo que tenemos derecho, permitiendo que los caraduras vivan a nuestra costa, no es la solución. No les hablo de supuestas bolsas de fraude por descubrir, sino de personas con nombre y apellidos, que no pagan lo que otros sí pagamos. Poner suficientes medios humanos y tomar las acciones necesarias para perseguir estos cobros sí es parte de la solución.

No poner en valor una parte importante de nuestro patrimonio, y perder esos ingresos que tanto nos ayudarían, es una necedad. Están ahí, esperando que, de una vez por todas, pongamos a nuestro patrimonio a generar valor.

Prometer con cada presupuesto que alcanzaremos superávit corriente, incumplir una y otra vez, y pretender que se seguirá teniendo paciencia con Jerez para siempre es esperar un milagro. La solución es cumplir lo que prometemos, única forma de que Jerez recupere el crédito ante las administraciones, que entonces sí, tendrán razones para ser pacientes con Jerez, y buscar soluciones graduales a sus enormes problemas.

Incumplir repetida y exageradamente el Plan de Ajuste, y pensar que eso no acabará teniendo graves consecuencias, es engañarse. Si queremos que nos consideren como una ciudad fiable debemos empezar por cumplir nuestros compromisos.

Pensar que, con un desempleo que duplica al de España, y casi multiplica por cuatro al de la Unión Europea, la forma de atraer inversión y generar empleo es con los impuestos a las empresas más altos de nuestro entorno, y que obtener una licencia sea un campo de minas para los osados que intentan atravesarlo, es ignorar cómo funcionan las cosas. Limitar en lo posible la subida de los impuestos y poner todos los recursos municipales al servicio del emprendedor es la receta para atraer a la iniciativa privada generadora de empleo.

Enlazar ridículo tras ridículo en la gestión de la plantilla (cuando no son las no-readmisiones de los ERE es el reciente espectáculo de la funcionarización al que asistimos atónitos) no es la forma de salir de esta situación, lo que será imposible sin el compromiso y la complicidad del conjunto de trabajadores. La alternativa es reflexionar en profundidad sobre qué ayuntamiento y servicios queremos y nos podemos permitir, definiendo nosotros mismos la estructura organizativa y la Relación de Puestos de Trabajo sobre la que construir nuestros servicios públicos.

Dirigir a los trabajadores de espaldas a ellos, sembrando la incertidumbre acerca de los puestos de trabajo, e ignorando a la representación de la mayoría de los trabajadores y grupos municipales, no parece una vía hacia el éxito. Conseguir su implicación, combinada con el liderazgo del equipo de gobierno, y con diálogo permanente, es el camino a seguir. Todo ello reduciendo el altísimo porcentaje de temporalidad, mediante procesos ordenados y razonables, que cumplan con los imprescindibles principios de igualdad, mérito y capacidad.

Gestionar un grupo de empresas con cientos de empleados sin aplicar normas elementales de buen gobierno es insistir en mantener el pobre nivel de servicio público actual, seguir acumulando pérdidas y, más pronto que tarde, añadir nuevos nombres a la lista de fracasos empresariales municipales. Pero no caigamos en la resignación. Gestionar estas empresas como lo que son, entender el papel que deben jugar sus consejos, e implantar los métodos de seguimiento y control adecuados es posible, si existe voluntad.

En definitiva, cambiar el rumbo de la situación económica, y obtener los servicios públicos de calidad que merecemos, sigue estando en nuestras manos. No pasa por volver a caer en los mismos errores que nos han traído hasta aquí, y sí por tener claro hacia dónde nos dirigimos, que la solución no llegará de la noche a la mañana, que es preciso perseverar en el empeño, y que necesitamos de la implicación y el compromiso de todos en ese esfuerzo. Entonces sí, sin duda, Jerez tendrá solución.

PD: Naturalmente, y tras una respuesta tan extensa, fui yo el que invitó a los finos y la ensaladilla…

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