A RIENDA SUELTA

Nerea Navarro

Para ti, costalero

Siempre nos andamos quejando de nuestro día a día. Que si el trabajo se convierte en rutina, que si tenemos muy pocos días de vacaciones para disfrutar de nuestra familia. Siempre tenemos una pega que ponerle a cada uno de los momentos que conforman nuestra vida, sin pensar en cuál será el último de ellos. José disfrutó de su familia en cada minuto que pasaba con ella. Besaba a su mujer, reía con sus hijas y aprovechaba cada una de las 'mecías' que llevaban a lo mas alto a la Virgen del Valle cada Viernes Santo durante 30 años. Pero nadie diría que ese día sería el último. Desde aquí, con el corazón en un puño, me vais a permitir que os haga una súplica. Rían, bailen, coman, beban, salgan y entren. Peleen si tienen que pelear y lloren si tienen que llorar, pero hacedlo. Digan te quiero, que es sano. Abracen y sobre todo, expriman cada día como si fuese el último. José lo hizo, ¿por qué tú no? Acuérdense de estas humildes palabras; vida solo hay una y para mi desgracia, es muy corta. Que la flamenca del manto rojo te tenga siempre en sus manos. Un beso al cielo.

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