A rienda suelta

Francisco Sánchez / Múgica / Fsanchez@diariodejerez.com

Año Nuevo, misma vida

SERES erráticos, herederos de una inmensa minoría. Sombras anacrónicas que merodean por los confines de la sociedad, más allá de las luces de neon. Pueden observarse en cualquier esquina, en las cafeterías más populares, generalmente a horas tempranas de la mañana. Desnortados, meditabundos, ausentes, transparentes para el común de los mortales... Personajes únicos de una raza hecha de otra pasta, en peligro de extinción, patrimonio humano jerezano. Especie de antihéroes malditos, apaleados por la fatalidad de un destino más incierto que ninguno. Para ellos hay Año Nuevo, pero no vida nueva. Alcoholizados, demenciados, arrastrados, indigentes sin patria ni bandera, despojos de escaso cobijo y abrigo. Pero seres humanos. Decía Umbral que escribir es la forma más profunda de leer la vida. Observar de cerca a estas personas es leer el arrugado mapa de la existencia y advertir los reveses con los que ésta nos pone a prueba y apremia. Comprender, al menos, que todo es tan imperfecto...

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