Crónica personal

Pilar Cernuda

Ya

YA. Ha llegado el momento. En las dos últimas semanas han primado las vacaciones sobre la política, aunque los contendientes Zapatero y Rajoy no han bajado la guardia y sus declaraciones esporádicas han copado las primeras páginas de los periódicos y los informativos de radio y televisión. No se pueden dormir en los laureles, quedan exactamente dos meses para las elecciones más reñidas de la democracia, nunca se había llegado a las urnas con unos sondeos que insisten en el empate técnico, situación asombrosa cuando el actual presidente cumple su primera legislatura y no le cabe la justificación del desgaste por el mucho tiempo en el ejercicio del poder.

Ha llegado el momento esperado, el 14 se anuncia la disolución de las Cortes y la convocatoria del día 9. Estamos ya en capilla. Esta semana previsiblemente se conocerán las decisiones de Blanco y García Escudero sobre los cara a cara entre Zapatero y Rajoy, debates clave para el resultado electoral, y en pocas fechas se concretarán las listas, donde el morbo se centra en Madrid, Rajoy aún no ha dado una pista sobre qué piensa hacer con Ruíz Gallardón, si accede a sus deseos de tener escaño en el Congreso o se atiene a las razones de Esperanza Aguirre, que como presidenta regional del partido ya ha expresado su posición contraria.

La situación entre el PSOE y el PP es tensa, los estrategas socialistas buscan hueco en el que colarse para acusar al PP de radicalizar su mensaje y colocarse en la derecha extrema, pero tanto Rajoy como su jefe de campaña han alertado a los dirigentes del partido para que no entren al trapo: van a seguir en la línea electoral marcada, no piensan responder a las provocaciones del PSOE por mucho que José Blanco y Diego López Garrido lancen sus diatribas. Es significativo que los populares no se hayan pronunciado sobre las declaraciones de los cardenales en la manifestación de hace unos días. El PP no estuvo representado en esa manifestación y no tiene nada que decir. Las acusaciones de los socialistas caerán en saco roto, hasta ahora se sigue a rajatabla la consigna de Rajoy de que no era una manifestación del PP y por tanto es la Conferencia Episcopal la que tiene que reaccionar ante las descalificaciones del PSOE y del propio gobierno a través de su presidente.

Llevamos meses en campaña electoral, pero ahora ya se inicia formalmente, todas y cada una de las apariciones públicas de los políticos tendrán formato de mitin. La diferencia entre los dos partidos mayoritarios es tan ajustada que ni a Zapatero ni a Rajoy les cabe la menor duda de que en estas semanas se juegan su futuro, deben arañar voto a voto. El presidente, medio en broma medio en serio, incluso lo pidió en Palacio a algún periodista que trataba de sondearle sobre su estado de ánimo.

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