Las cosas que pasan

David Fernández

Chirigota

EL fiasco en el Carnaval lo ha protagonizado una chirigota que no tiene nombre pero sí un estribillo: Aquí nunca pasa. Nada, porque no hay mayor miedo que el miedo. Sus coplas versan sobre dos enchufes y una constructora gestionada por gente que de repente subió como la espuma al calor del 'boom' inmobiliaria y municipal. Esta sociedad llegó a resolver cualquier problema menor o doméstico del Ayuntamiento cuando nadie cobraba en tiempo y forma. En suma, hacía el trabajo sucio que otros no harían a cualquier precio y de paso alguna chapuza casera 'extra'. A cambio de qué, cómo y por qué son sólo algunas incógnitas por despejar. Lo cierto es que su suspensión de pagos dejó en la estacada a decenas de acreedores y a cientos de empleados en la calle. Tanta "obra a dedo", según informa la fiscal, no fue suficiente ante el absoluto descontrol del gasto. Pero por ahora, las pesquisas apuntan únicamente dentro del Ayuntamiento a un par de técnicos. Eso es todo en el 'caso Jerecom' por más que cuente la alcaldesa a la Fiscalía. Existen otros cinco mil casos similares en España de empresas que han ido a la quiebra incapaces de afrontar su endeudamiento. Pero en éste la alcaldesa corroboró lo que sospechaban los afectados, que a su juicio Jerecom escondía algo más que un concurso de acreedores por culpa de la crisis. El PSOE ha dejado caer la sombra de la sospecha sobre el urbanismo en asuntos de mayor envergadura los últimos años y, sin embargo, nunca denunció ante un juez. Y para una vez que se decide no parece estar muy seguro. Es necesario que alguien ofrezca explicaciones para evitar suspicacias. ¿Qué opina la alcaldesa de la decisión de la Fiscalía? En un caso serio se podría apelar al secreto de sumario, pero ante esta chapuza radiada paso a paso no caben excusas. ¿Las pesquisas de la Udyco se centran sólo en las denuncias de la alcaldesa? ¿Ya han finalizado su trabajo? Hasta que no se ofrezcan claves, el diagnóstico será erróneo. Como cuando la úlcera de estómago se achacaba al estrés o cualquier problema, antes de que un médico descubriera la bacteria que la provoca para erradicar el problema. La única certeza que tiene la opinión pública es que no interesa conocer la verdad, quizá porque no exista una única verdad y nadie esté a salvo. Pilar Sánchez insiste en que esto no ha hecho más que empezar, pero el público sospecha que las chirigotas en carnaval son eso, chirigotas.

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