A rienda suelta

Manuel Moure / Mmoure@diariodejerez.com

Días de circo

ESTOS días Jerez goza de un indudable espíritu circense que, a buen seguro, ayudará a los profesionales del gremio -los cuales se han instalado en la explanada del botellódromo- a hacer buena caja. Pero no van por ahí los tiros. Ni mucho menos. Resulta que con este vendaval que no cesa, los papás noeles que cuelgan de ventanas y balcones por media ciudad más bien parecen orondos trapecistas. Algunos de ellos, incluso, se han convertido en una especie de secuela tardía de ese horrible Halloween que sigue invadiéndonos un poco más a cada año que pasa. Me refiero a que muchos de estos gordos, tras sufrir a causa de las ráfagas de viento innumerables volteretas, han acabado pareciendo más bien ahorcados que trepadores visitantes. Si a todo esto le unimos que la última guasa por Doña Blanca es la siguiente: "Hasta luego, que me voy a a los zartimbanqui", "¿qué?", "si, joé, a los pescaeros. ¿O es que no trabajan también debajo de una carpa?"... Pues lo dicho, días de circo.

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