Familiares

La familia de cualquier verdugo siempre se ha avergonzado

Me asombra el nivel de contención de columnistas, opinadores y gente de buen pensar tras el atentado de Barcelona. Yo no puedo escribir sobre el atentado de Barcelona porque sólo me salen burradas de las gordas que no se pueden decir en alto ni dejar por escrito. No puedo proclamar que no tengo miedo porque estoy aterrada. No creo en la alianza de civilizaciones ni en la integración de los islamistas en nuestra cultura cristiana. Ellos no quieren integrarse y nosotros nos achicamos, ellos ningunean y someten a las mujeres y nosotros les respetamos sus costumbres, ellos matan en nombre de Dios mientras nosotros rezamos por nuestros muertos. Ellos son unos criminales que no entienden de diálogo, ni de democracia. Si pudieran acabarían con la Europa de la cristiandad e impondrían sus arcaicas costumbres. A las mujeres nos taparían y con los hombres formarían un ejército para matar en nombre de un Dios que no es el nuestro. No sigo hablando que me quedo sin columna y sin lectores.

Luchar contra el fanatismo siempre ha sido difícil pero la mentalidad actual, el buenismo parte de unas falacias inadmisibles. Nos quieren convertir a las víctimas en responsables y por ahí no paso. Los terroristas no son marginados, no son ignorantes, no son niños buenos como dicen sus familiares, son criminales sin escrúpulos capaces de matar a inocentes de cualquier edad que no han hecho daño a nadie.

Cuando veo a los familiares de los terroristas haciendo declaraciones, pidiendo que se investigue, diciendo que eran niños normales, me quedo atónita. La familia de cualquier verdugo siempre se ha avergonzado y tenido respeto por las víctimas, siempre ha guardado cuando menos silencio. Si ha hablado ha sido para pedir perdón. Tampoco se le ha ocurrido a nadie ponerle un micrófono por delante y dejarle hablar para contar lo mal que lo están pasando. Qué menos.

Aquí no cabe paternalismo. Me pregunto si alguna vez se ha detenido a alguna célula terrorista porque la propia comunidad islámica lo haya denunciado. Por qué las mezquitas se convierten en nidos de criminales. Por qué no se puede decir esto que viene siendo una evidencia desde hace años. Por qué si la mayoría hacen alarde criminal en las redes sociales no se hace nada. Por qué nos acusan encima de radicalizar a los suyos en España.

Cualquier viaje, cualquier paseo se ha convertido en una ruleta rusa de los que nadie sabe si volverá con vida.

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