A rienda suelta

Noemí González / Ngonzalez@diariodejerez.com

Incomprensible

AÚN le estoy dando vueltas a la desaparición de la joven Marta del Castillo. Todo el mundo tratando de buscarla y dos personas calladas para esconder la verdad. Pensando fríamente, comprendo que el presunto asesino no dijera 'esta boca es mía' por motivos obvios. Pero lo que no entiendo es el papel del amigo de este chico. Vamos, es ganas de complicarse la vida de una manera estúpida. Sí, vamos, que a ti te llama tu compadre del alma y te dice 'Mira, que he acabado con mi novia, ¿me ayudas a deshacerme del cadáver?'. Lo más curioso es que el chico va y le dice que sí. Lo que yo te diga, que es ganas de complicarse la existencia. ¿Qué iba a ganar a cambio? Pues tal como pinta la cosa parece que unos cuantos años en la cárcel. No sé qué es lo que le habría prometido el asesino confeso, pero debe de ser muy grande o su cómplice lo bastante estúpido como para pensar que no lo iban a pillar tarde o temprano. Menudo concepto de la amistad.

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