Literata

Tras la densa y reflexionada introducción, los aforismos elegidos de los 48 autores cobran otro sentido y otra luz

HAY escritoras que tienen acentuado el don de la oportunidad. Es decir, saben entusiasmarse, convertir en algo propio y ofrecer bien elaborado eso mismo que los lectores quieren encontrar en las librerías. Nada en estos momentos podía ser mejor acogido que una antología (Fuegos de palabras) del aforismo en la España de los dos últimos siglos. Y Carmen Camacho ha intuido esa necesidad. Quizás, incluso, se había preparado desde siempre para ello, dada la envergadura de su trabajo. No se trata de una faena improvisada. Va mucho más allá de ofrecer una selección de lo publicado, en ese género literario, desde 1900 al 2014. Porque para la tarea de antóloga, en principio, basta con tener información y criterio. Pero lo realmente abrumador, en su caso, lo constituyen las ochenta páginas iniciales dedicadas a dar cuenta de lo que significan estas “Ínsulas extrañas”. Ese era el reto que estaba ahí, esperando que alguien lo asumiera, porque no era fácil. Aclarar y delimitar la naturaleza del aforismo –y sus manifestaciones colindantes– requería la pasión de la investigación y la sensibilidad creadora para extraerlo de su ambiguo y relegado estatuto de mera ocurrencia ingeniosa. Y, a la vez, saber presentarlo como el género poético y conceptual más privilegiado, tal como lo situaba Nietzsche.

Reducir el reciente interés por estas “palabras cargadas con fuego” a su brevedad, como una réplica ingenua de las nuevas prácticas tecnológicas supone una explicación mecánica para un quehacer tan ambicioso. El aforismo es el resultado de una forma de pensar el mundo y, esa forma de ver el mundo, necesita de las cualidades del aforismo para manifestarse plenamente. Por eso, tras la densa y reflexionada introducción, los aforismos elegidos de los 48 autores cobran otro sentido y otra luz. Necesitaban de las clarificaciones previas expuestas por Carmen Camacho para ser leídos como un intento singular de explicar los grandes problemas de la vida. No son versos sueltos, ocasionales, los que estas 500 páginas aportan, sino un discurso continuado e intermitente de ráfagas que iluminan solo un segundo pero con suma profundidad. Hace aproximadamente un siglo, Cansinos Assens para encarecer los méritos de una obra de este tipo, hubiera dicho que reconocía tras ella la entrega de una “literata”. Quizás ese nombre, ya olvidado, le guste recuperarlo a esta desafiante compañera de columna. Su libro, además, da lustre a Vandalia, una de las mejores colecciones de poesía, editada por la Fundación José Manuel Lara y dirigida por Jacobo Cortines.

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