TRIBUNA LIBRE

Ramón González De La Peña / / Galerista

Luz como Belleza

UNA de las principales obsesiones de los arquitectos a lo largo de la historia ha sido cómo introducir la luz en el espacio construido. El objetivo de la arquitectura es crear lugares donde desarrollar las necesidades de las personas: la vivienda, la escuela, el teatro, el circo, la iglesia, la fortaleza, y más recientemente el hospital, la fábrica, la oficina.

Pero esos espacios se han caracterizado, aparte de por sus circunstancias constructivas (materiales, técnicas, etc.) principalmente por su propuesta para recibir la luz natural: ventanas, lunetos, lucernarios, óculos, linternas, rendijas, patios…

La iluminación natural de los espacios ha dado lugar a lo largo de la historia al establecimiento de los criterios de calidad de estos edificios. Aparte de perdurables constructivamente los espacios que más han durado en plena utilización han sido aquellos que añadían a su solidez constructiva unas condiciones de iluminación (y ventilación) bien resueltas que los hicieron útiles y, sobre todo, hermosos.

Porque es la luz la que aporta la belleza al espacio y me atrevería a añadir que a casi todas las cosas en la vida. Y no hablo de mucha luz, sino la adecuada en cada caso. La penumbra de una bodega es tan interesante como la brillantez de un patio de una casa del centro histórico, por citar dos ejemplos cercanos y reconocibles.

Sirva esta introducción sobre el valor de la luz en la arquitectura para enlazar con la exposición 'Miradores' de David Saborido en 'SalaCal', exposición compuesta por dos decenas de obras cuyo tema principal, en mi modesta opinión, es la iluminación del espacio, en este caso, el espacio limitado por la tabla sobre la que David ha realizado esta brillante obra.

Sostiene David que "los cuadros de esta exposición son como ventanas a través de las que asomarse a un mundo de sensaciones recreados en ellos". (Ventanas, el principal de los elementos arquitectónicos utilizados para la obtención de la luz).

Y puede que tenga razón, pero a mí me gusta más considerar estos cuadros como espacios a los que mirar desde el sitio seguro, plácido, del espectador.

Podría decirse de ellos que son manantiales de luz brotando de las profundidades del mar, atrapados desde el espacio exterior, o un rayo de luz en el interior de una caverna, o tal vez, luces del sueño del artista. Cada espectador podrá elegir sus asociaciones dependiendo de cada sensibilidad.

La colección de cuadros que conforman la exposición 'Miradores', están elaborados con un mimo, una paciencia y una pasión extremas, y se acercan con gran intensidad a algunas de las facetas que más apreciamos en el Arte y la Arquitectura que no es otra que la Luz. Disfrutadlos.

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