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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Preeminencia judía de Jerusalén

Que la importancia simbólica de Jerusalén como ciudad santa se debe a los judíos es innegable. Lo es para cristianos y musulmanes porque lo era desde muchos siglos antes para los judíos, desde su conquista por el rey David y la construcción del primer Templo por Salomón en el monte Moria, lugar del sacrificio de Abraham, en el siglo X a. C. Jerusalén es santa para los cristianos porque somos una secesión del judaísmo que reclama a Abraham, Isaac y Jacob como padres comunes y, sobre todo, porque la Pasión y Resurrección de Jesús tuvieron lugar allí cuando éste, como judío piadoso, acudió a ella para celebrar la Pascua cumpliendo una de las tres peregrinaciones anuales al Templo en Pésaj, Shavuot y Sucot. Pésaj conmemora la liberación de Egipto y coincide con nuestra Semana Santa porque durante ella tuvo lugar la Pasión; Shavuot conmemora la entrega de la Ley a Moisés y coincide con nuestro Pentecostés porque la Virgen y los apóstoles estaban reunidos para celebrarla; Sucot, que conmemora el penoso vagar de Israel por el desierto, es la única que no guarda relación directa con el cristianismo. Los tres, unos 13 siglos a. C.

1623 años después de las efemérides judías y 623 después de las cristianas, en el año uno de Hégira, Jerusalén fue considerada también santa por el recién nacido islam que erigió la Cúpula de la Roca sobre las ruinas del Templo judío. Desde un punto de vista histórico-religioso es imposible negar que Jerusalén debe su carácter de ciudad santa, antes que a las otras dos religiones, al judaísmo.

La disputa por la ciudad es una cuestión a la vez religiosa y política. En lo político se puede considerar inoportuno que Trump la reconozca como capital de Israel y se entiende la prudencia recomendada por muchos líderes mundiales, desde el Papa a Macron, pidiendo que se respeten las resoluciones de la ONU. Pero la causa fundamental del conflicto es religiosa, no política, y en este aspecto la preeminencia judía está clara. Lo religioso, no lo político, es lo que ha desatado el odio de los palestinos llamando a tres "días de ira", de la Liga Árabe advirtiendo que esto ayuda a "impulsar el fanatismo y la violencia" y pone en peligro "la estabilidad de Oriente Próximo y del mundo entero" o del Gobierno turco prediciendo "una gran catástrofe". Caro ha pagado y paga el judaísmo ser fuente o inspiración de las otras dos religiones monoteístas.

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