ENTRE PARÉNTESIS

Reflexiones catastrales

EL colmo de la perversidad es tratar de hacer ver que defender el derecho de los ciudadanos a obtener información sobre asuntos que afectan directamente a sus bolsillos es crear alarma social. Pero en estos tiempos en los que a todo se le da la vuelta con tal de eludir responsabilidades, ya nada sorprende. No hay motivos para las quejas ciudadanas, todo es un invento de algunos medios de comunicación y especialmente del Diario, pero, eso sí, viene corriendo a Jerez nada menos que el director general del Catastro a explicar la (necesaria y tardía) reforma de los valores catastrales. Si no hay motivos para la alarma y todo está claro y cristalino, ¿para qué viene ese señor? Y si todo se había hecho de manera correcta, respetando los procedimientos, ¿a qué viene acordar ahora, precisamente después del revuelo que se ha montado, una serie de medidas excepcionales para Jerez? Pues bendito revuelo. Gracias a él ha venido el director del Catastro y ha anunciado que se podrán recurrir los nuevos valores sin límite de fecha en el tiempo. Que él, personalmente dice, se va a encargar de corregir cuantos errores haya. A esto se le llama compromiso y generosidad. Pero también poner paños calientes que se podían haber evitado. Y decir que "es un mito" que el valor catastral afecte a otros conceptos distintos al IBI es un insulto a la inteligencia impropio de un alto cargo de esa categoría.

Hace meses, el gobierno local que preside Pilar Sánchez hizo parte de los deberes, sólo parte, al anunciar que bonificaría el IBI para que ninguna subida supere este año el 7%. Pero se le olvidó pensar que el valor catastral sirve para calcular y decidir otras muchas cosas, desde impuestos a becas -un "mito"-, y que eso tiene unas consecuencias en los ciudadanos. Ahí, por supuesto, la responsabilidad directa no es suya, pero sí lo es tener sensibilidad hacia las preocupaciones lógicas y legítimas de los ciudadanos a los que representa. En cualquier caso, Pilar Sánchez se ha convertido también en portavoz del Catastro saliendo en defensa de este organismo y haciendo suyas las críticas dirigidas hacia él. Desgraciadamente, va siendo práctica habitual de la alcaldesa entender las críticas -acertadas o no- hacia la labor de su gestión o incluso de cualquier otro organismo controlado por su partido, como un ataque hacia su persona. Antes fue el despido de 21 trabajadores de la GMU que ahora han sido readmitidos, ahora es el Catastro y mañana, quién sabe. No todas las noticias u opiniones gustarán siempre a un responsable público, pero su obligación es respetarlas, y su habilidad, encajarlas con deportividad. Buscar culpables continuamente para ocultar los errores propios es una táctica fácil y cómoda cuando se tienen mayorías holgadas. Pero, como dijo el periodista irlandés Claud Cockburn, "nunca te creas nada hasta que lo desmientan oficialmente".

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