No voy a descubrir la sopa de tomate: que Jerez por dentro y por fuera está hecho una enorme casa en ruinas lo saben aquí y en Corea del Norte. El casco antiguo, además de antiguo, está que se cae, y las calles ya tienen más material de los parches que de carretera original.Pero desde luego, lo que se lleva la palma es el adoquinado, que será muy bonito, muy clásico y todo lo que ustedes y los urbanistas quieran, pero a mí me parece un coñazo de marca mayor, un suplicio para conducir y un crimen para los amortiguadores de los vehículos y los culos de los ciclistas, que tiene que acabar para el arrastre.Se han alzado algunas voces por el par de parches de asfalto que han puesto en la calle Santa María y en la Plaza Esteve. Al parecer es un atentado contra la estética o algo así. Yo también estoy cabreado. Pero estoy cabreado porque no hayan tapado definitivamente con asfalto todas las calles, que salvo la calle Lealas y la calle Merced, los adoquines son una chapuza en toda regla. Duraderos, no digo yo que no, pero una chapuza. Un tormento.Si quieren probar sus amortiguadores antes de pasar la ITV, no vayan a ningún taller a que le saquen los cuartos. Se pasan un par de veces (si el coche aguanta) por la calle José Luis Díez, y podrán tener completa seguridad de que si aguanta eso, ya se pueden atravesar África desde Marruecos a Ciudad del Cabo sin el menor problema en la suspensión.Yo no sé la manía de que perdure lo que a todas luces es tan perjudicial para el tráfico. Que yo no digo que no sea duradero un adoquín, pero que si se ponen, que se pongan bien, y si el tiempo los deteriora, que se les dé un mantenimiento en condiciones. Lo demás son ganas de tener la ciudad hecha, como decía mi madre, un mojón con flecos.

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