"Ajá & Ojú"

carmen Oteo

Solos

Jerez parece la cuna de la corrupción y la Audiencia Provincial de Cádiz, la Santa Inquisición, martillo de políticos descarriados. Sin embargo no creo que Jerez haya tenido especial mala suerte con sus gobernantes o, dicho de otra manera, no creo que los regidores de otras ciudades sean más ejemplares en sus conductas. Muchos municipios están en la ruina total por obra y gracia de sus alcaldes, pero eso, a día de hoy, no es delito. Jerez se lleva la palma en deudas y en alcaldes condenados. Triste balance democrático.

Lo que distingue a los regidores de Jerez de los de otras ciudades, es el arma utilizada en la lucha política, la forma de cargarse al adversario convertido en enemigo, la fiscalía anticorrupción. Todo el mundo hace un saco común con los tres alcaldes de Jerez perseguidos por la justicia y habla de ellos como de una misma cosa. Con todo, para mí no es lo mismo Pacheco que Pilar Sánchez, ni Pilar Sánchez que Pelayo.

Pacheco disfrutó y abusó del poder durante más de veinte años y por ello tuvo tiempo de hacer algunas cosas buenas, de esquilmar desaforadamente las arcas y endeudarnos de por vida, de sentirse impune por muchas cosas indecibles, algunas de las cuales le han llevado al banquillo. Sánchez demostró la mayor ineptitud para administrar esa herencia podrida que Pacheco le dejaba y que le quedaba muy grande.

El pecado de Pelayo, su delito si es que se prueba, es la lealtad a los suyos. No haber sabido decir no a Arenas cuando pactó de madrugada con Pacheco y la hizo gobernar a cambio de entregarle la patente de corso del urbanismo para cometer desafueros. No haber sabido presuntamente decir no, a quien hoy se sienta en la mesa de dirección del partido en Madrid después de gangrenar el partido en Andalucía, cuando quizás le sugirió que contratase con una empresa de Correa o su círculo.

El único punto de unión de Pacheco, Pilar Sánchez y Pelayo es la falta de respaldo de los suyos. Pacheco fue revolviéndose contra todo aquel que osaba discutirle hasta quedarse sólo con los más dóciles y serviles, que es la peor manera de quedarse solo. Pilar Sánchez generó dentro de su propio partido todo tipo de enemigos y desconfianzas y nadie de su partido ha dado la cara por ella, nadie la conoce. García-Pelayo, es el más triste de los tres casos, pues será cruelmente abandonada a su suerte por aquellos a los que ha obedecido lealmente. Los tres están solos.

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