CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

El agua, la lluvia, el bien más común

HAY una adivinanza que dice: "Con hidrógeno y oxígeno, sale de su revoltijo". Y otra: "Cae del cielo muchas veces y a los campos favorece". Las hemos recordado viendo días pasados cuánto ha llovido. Y cabe preguntarse: ¿se ha remediado el problema de la sequía? En estos tiempos de cambio climático, nadie sabe a qué carta quedarse, como suele decirse, en relación con el agua. Cuando tarda en llover, siempre me acuerdo de mi amigo Pablo Guerrero y de aquella su canción "A cántaros", en la que insistía: "Tiene que llover a cántaros". Y sí que ha llovido a cántaros le semana pasada.

Y considerando que durante largas temporadas en algunos lugares de estos lares no cae una gota de lluvia, por lo que mucha gente lo pasa fatal, cada vez se impone más la necesidad de administrar el agua. ese agua de todos y que sale por los grifos, la que, al parecer, en los restaurantes y bares va a ser cobrada a los clientes, como si fuera embotellada. Ese es el rumor que circula por los mentideros económicos.

El agua, pues, es motivo actualmente de una gran discordia política, como está en la mente de todos. Pero no es cuestión de entrar en tamaño debate. En esta ocasión, lo que nos interesa constatar es que debemos ejercitarnos cada vez más en la cultura del agua, el bien común más colectivo que existe., en esta tierra. Y lo principal de la cultura del agua, consiste en no derrochar de ella ni un litro.

Confiemos en que el agua no nos falte. Sí, confiemos en que siempre habrá "agua humilde que trabaje en la presa del molino", según León Felipe, dado que las afirmaciones de los grandes poetas nunca hay que ponerlas en duda, sobre todo porque ya Tales de Mileto, seis siglos antes de esta era, y por lo tanto del cambio climático que nos amenaza, descubrió que el agua es el principio de todas las cosas. De ahí que por muchas razones, cuando aparece la lluvia se tiene la sensación de que el universo continua. La lluvia es merecedora de versos tan inspirados como los siguientes de Juan Larrea:

"La noche ha abierto su paraguas./ Llueve./ Los pájaros de la lluvia/ picotean los trigos de los charcos./ Los árboles duermen/ sobre una pata./Revoleteos, revoleteos./ Destartala un coche/ su estrépito infernal de endecasílabo./ Un hombre cruza como un mal pensamiento./ Los mosquitos del agua/ colmenean las luces./ Revoleteos./ Llueve."

La lluvia. El agua. El agua se valora más que nunca. De niños cantábamos: "Que llueva, que llueva,/ la Virgen de la Cueva,/ las nubes se levantan…" Recordemos y transcribamos para exaltar a la lluvia las palabras de un sabio, del poeta Rabindranath Tagore: "Las gotas de lluvia besan la tierra murmurándole: Somos tus pequeños que te añoramos madre, y volvemos a ti desde el cielo".

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