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EL PALILLERO

José Joaquín León

El año de la Magna

COMIENZA otra Semana Santa. En siete días cabe todo el Universo en el Génesis; incluso le da tiempo de descansar a Dios. En siete días se resume la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Siete días son suficientes para sintetizar un año. Y así, en el calendario de los sentimientos cofradieros, nada hay comparable a esos siete días, porque en ellos se va a decidir todo: un año, o la vida eterna. Al final, cuando esa Semana Santa pase al recuerdo, quedará algo para definirla. Cada cual la recordará a su manera. En este año 2012 hay algo especial que la puede marcar: habrá una Procesión Magna con 22 pasos en Cádiz. No se organizaba algo así desde hace 30 años. Los jóvenes (de edad) y los niños no la han visto nunca en Cádiz. Y, sin embargo, el misterio de una Semana Santa nunca empezará un Sábado Santo, aunque salieran 1.000 pasos. Nada es comparable a la ilusión de cada Domingo de Ramos.

Hoy se abrirán las puertas del Carmen más temprano para que los pasos de la Borriquita y la Virgen del Amparo salgan entre palmas a la Alameda. Hoy comienza la Semana Santa casi al unísono en Extramuros, cuando el paso de Jesús Despojado, con su blanco cortejo, enfile desde Salesianos el largo camino a la Catedral. Desde temprano, las dos mitades de la ciudad se unirán en el inicio de otra Semana Santa, que es siempre jubiloso. Y después el Domingo de Ramos desparramará las horas de la tarde por Santo Domingo para que el misterio de la Sagrada Cena baje hacia San Juan de Dios. Y abrirá una ventana en San Lorenzo para ver al Señor de las Penas y la Virgen de la Caridad, que irán con su cortejo penitencial hacia la Plaza. Y aguantará el cansancio hasta las horas de la noche para que el Cristo de la Humildad y Paciencia y la Virgen de la Amargura muestren su sufrir a los que sufren, en esa vía dolorosa que culminará al volver a San Agustín.

En la Semana Santa hay un autoservicio del sentimiento que se puede organizar de distintas formas. Desde ver todas las cofradías a no ver ninguna. Y quizá ver alguna sin querer, porque Cristo y María también salen al encuentro de quienes no les buscaban, pero se les cruzaron ahí, en las calles de Cádiz. Y también puedes ver sólo tu cofradía, debajo de un antifaz de penitente, debajo de un paso, en unas filas que tienen un significado. Una calle con cera ya es un reguero de vida. El humo del incienso que se perdió en la tarde siempre sube al cielo.

Hay siete días de Pasión, que son siete días de gloria. En la Semana Santa, hay algo que no se puede explicar, sino que se debe entender. No se habla con palabras, sino con música; o con silencios… La Magna estará al final, como un resumen. Pero el camino, la verdad y la vida están siempre en cada uno de los días de la Semana Santa.

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