Relato María Von Campo

Angeles / Bueno / Trujillo

La barra de labios

MIS hermanos estaban en la calle jugando y yo castigada sin salir, y sin otra cosa que hacer, miraba desde abajo, alternativamente y sin parar, a mamá mientras se pintaba los labios en el Romy. Ya miraba su cara al natural, ya miraba su cara reflejada en el espejo, y estaba tan asombrada de las diferencias que tenía, que no paraba de mirar las dos caras de mamá una y otra vez. Hasta que me dijo que qué estaba haciendo. -Mamá, tienes dos caras diferentes. No le gustó nada mi comentario porque una de sus caras me miró enfadada. Yo seguí mirando a mamá porque me encanta mirarla cuando se arregla. No hay nadie más guapa que mamá cuando se pinta los labios. Yo quiero pintarme los labios como ella, pero no me deja. Por el día de la madre le voy a comprar, de la nueva estantería con espejo por detrás y llena de productos de cosmética que han puesto las Niñas del Refino, una barra de labios roja y entonces me la tendrá que prestar cuando se la pida para jugar. -Mamá, ¿por qué te bajas el labio?-. A mamá le cogió la pregunta por sorpresa porque la cara del espejo estaba extrañada. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que mamá con un gesto rápido de sus labios agranda, con el color, su labio de abajo. -Mari, ¿no tienes nada mejor que hacer?- contestó, y la cara del espejo hizo el gesto conocido de empezar a estar harta. -Pero, ¿por qué te lo bajas?- continué con mi investigación, que en ese momento era superimportante. -Mari, estoy empezando a estar "muy" harta- y la cara del espejo recalcando el "muy", me miró con ojos chicos. Cuando le pregunté por tercera vez que por qué se baja el labio cuando se los pinta, mamá decidió olvidar el castigo y me mandó a jugar a la calle con mis hermanos sin terminar de decirme por qué se baja el labio cuando se los pinta.

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