CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

Ante el centenario de Antonio Mairena

EL próximo día siete de septiembre se cumplirá el centenario del nacimiento de Antonio Mairena. Y en la historia del flamenco es posible que quede acuñada para siempre una frase: "antes y después de Antonio Mairena". Esta frase desvela la importancia de la labor de Mairena en la tarea de recuperar variantes estilísticas, teorizar sobre su arte y compartir los trabajos de divulgación con los flamencólogos. Considerado la figura más representativa de los años sesenta y setenta, se ha escrito que Antonio Mairena es "el eslabón que enlaza los grandes cantaores del pasado con los que forman nuestro espléndido presente".

Antonio Mairena, su nombre artístico. Antonio Cruz García, su nombre verdadero. Hijo de gitano fraguero. En su autografía recuerda así sus inicios cantaores: "Allí, en la herrería, empezaba a sonarme la voz y principiaba a escuchar buen cante, a través de los cantaores amigos de mi padre". Y en las fiestas familiares y locales se fue forjando como intérprete. Lo ha contado así: "Recuerdo la primera vez que salí cantando en presencia de ocho personas. Fue en una fiesta gitana familiar. Hasta entonces ni mis padres me había escuchado. Esto fue hacia el año veinte, tenía entonces once años. La fiesta se organizó con motivo de la estancia del bailaor Faíco. Cuando nadie lo esperaba salí cantando un tango que había puesto de moda Pastora Imperio".

Cuatro años después, Antonio Mairena ganó el primer premio de un concurso en Alcalá de Guadaira, estando el jurado presidido por el maestro Joaquín el de la Paula. El año treinta debutaría como profesional en el café cantante El Kursaal de Sevilla. Sus primeras grabaciones discográficas datan de de mil novecientos cuarenta y uno. Seguidamente formaba parte de varios espectáculos y en mil novecientos cincuenta y uno actúa en Londres, con la compañía de Luisillo, cantando los caracoles para bailar. Al año siguiente le contrata el gran Antonio para su ballet, en el que permanece varios años, hasta que se convierte en la máxima figura de los festivales, al serle otorgada la Llave de Oro del Cante en el II Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y recibe en el Teatro Villamarta de Jerez el primer homenaje de su vida, organizado por la Cátedra de Flamencología. A partir de este momento es considerado el maestro de maestros y recibe múltiples distinciones, entre ellas la Medalla del Trabajo, a la par que publica sus libros.

Su último disco "El calor de mis recuerdos", data de mil novecientos ochenta y tres y el Rey de España le impone la Medalla de las Bellas Artes, muriendo en Sevilla el mismo día en que nació, el siete de septiembre, con setenta y cuatro años, siendo nombrado Hijo Predilecto de Andalucía. Su magisterio sigue siendo indiscutido y el Festival Flamenco Caja Madrid le rendirá sendos homenajes los próximos días veintiuno y veintiocho. Esperamos que por los lares andaluces también sea festejado Antonio Mairena con motivo de su centenario.

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