Francisco Reinoso

Las colas

NO ES LA BATA de cola que tan genialmente movía Lola Flores, ni la cola del piano que la Reina Gitana toca con tanto arte, a las que me quiero referir. Tampoco la cola de caballo, que da esbeltez a las mujeres y en esta época a algunos hombres. En gastronomía para las gelatinas, aspic, se utiliza la cola de pescado, aunque ahora hay espesantes químicos. No se trata de esto. Tampoco de las diversas bebidas de cola que excitan. Ni me referiré a la cola chocolate que anunciaba el negrito y que ayudaba a ganar al boxeador. Tenemos la cola de carpintero, la antigua, que había que calentar y olía fatal.

Si estuviéramos en países latinos americanos como Colombia, Perú o Argentina, estaríamos hablando de esa parte del cuerpo en donde termina la espalda, o sea, según el Diccionario de la Lengua, del culo. Estas colas, en la acepción latinoamericana, sean de hombre o de mujer, son la parte que mas cuidan algunas personas. El cuadro de "La Venus ante el espejo" del sevillano Velázquez, pintada en 1648, nos muestra una espalda preciosa y una "cola" ejemplar, que en 1914 fue acuchillada por una sufragista inglesa. Está expuesta temporalmente en el Museo del Prado. Rubens nos muestra en el mismo Museo a "Las tres gracias" en donde muestra otro tipo de "colas" muy bellas también. Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina, en la pintura de "la creación de las plantas y los astros", nos muestra el trasero, la cola, del mismo Dios creador.

Quiero referirme al problema de las filas de personas que esperan algo, y es que en Jerez hay colas para todos los gustos. Si usted va a Correos, existe una cola hasta la calle, a pesar de que de vez en cuando un trabajador intenta guiar a los pacientes usuarios. Vayan al BBVA, al Banco de Santander, a Cajasol y desesperen por el tiempo que estas entidades nos cobran, además de los intereses y gastos por uso de sus productos. No se les ocurra ir al SAS en sus diversas dependencias, ni tampoco a cualquier papeleo del DNI o pasaporte.

El otro día, un amigo oía en la cola de la oficina de empleo de Madre de Dios a un parado que peleaba con otro y le decía: "Yo no estoy aquí desde las siete de la mañana, para que tú vengas a colarte". Después dicen que los parados no quieren trabajar. Hay colas hasta para besar el pié de Jesús de las Tres Caídas. Las colas también son materia de estudio en las facultades de matemáticas. Todas obtienen beneficios en base a escatimar en la contratación de personal, y cargan una doble plusvalía sobre el usuario. Ocurre también en Jereyssa y en Atención al Ciudadano en el Ayuntamiento de Jerez, pero la cola es menor. Los aficionados del Xerez CD no quieren que sea colista. Me parece que sí. Se quejaba un cliente de una entidad financiera de las colas que soportaba. El empleado financiero le contestaba que es debido al buen servicio que ofrecían, pues los ciudadanos les preferían a ellos más que a otros. Morir de éxito se llama a esto. Yo prefiero las colas de Velázquez y las de Pedro Pablo Rubens. ¡Perdón!

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios