Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

¡Una de gestos!

Ni un buen Méndez de Vigo de toda la vida anunciaría hoy su paternidad en el periódico local de la gente bien

Llegando las elecciones nos ponemos becquerianos, y parece que los votantes diéramos el mundo y el cielo -la gloria de nuestros votos- a cambio de una mirada y una sonrisa. A cambio de un buen gesto calculado por un jefe de campaña y dirigido a la epidermis o las vísceras, corazón incluido. Quién quiere palabras habiendo gestos en unos tiempos en que la superficie es cada vez más espesa. Aceptemos canción como gesto de cabecera: daría medio voto por saber cuánto le llevó al ministro Méndez de Vigo aprenderse el himno de la Legión para cantarlo con sus compañeros de gabinete el domingo pasado en el tradicional traslado del Cristo de la Buena Muerte en Málaga. Aunque el padre del IX barón de Claret sí fue militar y quizá pinchaba un vinilo de marchas cada domingo por la mañana. Más improbale es lo de los otros tres ministros que cantaban todo lo marciales posible junto a él: no me cuadra Zoido dando barrigazos en el Rif, ni Catalá de chupitos de 103 con sus compañeros de camareta. Tampoco a la dulce -ya digo, va la cosa de superficie- Cospedal, pero a ella, titular del ramo, le va la marcha en el cargo. La marcha militar del herido por la parca con zarpa de fiera. El PP parece haberse inmolado por hacer lo que tenía que hacer en Cataluña. Y el bastión de la derecha más arquetípica es irrenunciable: A ver si con la desbandada desagradecida hacia Ciudadanos se nos va el otro extremo del arco, a Vox. Qué poco leal compañero queda, se malicia uno.

Llegan gestos por todos lados. El del propio Ciudadanos, que emerge con gran fuerza en los sondeos, no necesita apelar a la heroica: su gesto es sencillamente antiprogramático, y se desdice al apoyar los Presupuestos del Estado de lo dicho sobre funcionarios y pensiones. Guiños a colectivos, de eso va la cosa. A la política le cabe una pelea de legionarios. Aunque lo más grande, como se dice ahora, ha sido lo del conducator de un Podemos que palma en los sondeos tanto como el PP. Ni un buen Méndez de Vigo de toda la vida anunciaría hoy su paternidad en el periódico local de la gente bien: "La pareja de hecho de doña Irene Montero y don Pablo Iglesias tienen el gusto de participarles el próximo nacimiento de su primer hijo/a", aunque lo han hecho por un medio menos casposo y democrático que te mueres, el Twitter. Esperar al feliz alumbramiento era incompatible con enviar a los que se van yendo el mensaje de que el partido prematuramente envejecido está renovándose con sabia nueva de primer nivel. Marchando una de gestos. Nos vamos a hartar.

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