CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

El implacable monstruo de la basura

MIENTRAS que no se llega a un acuerdo para configurar el consorcio provincial de la basura y se plantean problemas laborales y de soterramiento en la planta de reciclaje de Las Calandrias, es lógico que el personal se preocupe de la cuestión. De ahí que mi compadre El Miscelánea, que vive en Chipiona desde que se jubiló de Marcamadrid, sea uno de los que inquietos por el tema, lo tenga como motivo de conversación. Y mediante el movistar me recuerda que en diversas ocasiones, y en estas páginas, he comentado que la basura constituirá la mayor complicación para la vida del hombre.

El Miscelánea me pregunta: "¿Por qué no te ocupas de lo que está pasando con el asunto de la basura, en vez de escribir de toros y de flamenco?". Le contesto que le agradezco la idea, porque la verdad es que la basura, ese kilogramo de basura que cada uno de nosotros producimos al día por término medio, es un peligro latente. Y todavía nadie ha ideado la fórmula mágica de hacerla desaparecer en un tris tras.

Mi compadre mete basa en mi perorata y me dice: "Enterrarla en la tierra, como se está haciendo, aunque sea a cientos de metros de profundidad, costaría más dinero del que existe en el mundo. Y no serviría de nada, porque terminaría destilando su veneno hasta aparecer en por plantas, manantiales y mares. Lo cual sería, según los versados en la basura, un desastre a medio y largo plazo". Le reconozco que esa teoría es cierta, por eso se opina que la única solución en el problema de la basura, es reciclar todo lo posible, pese a que no sea una solución completa, porque no se igualaría nunca la producción de nuevas basuras, dada la demanda de envases para todo, desde estuches para mantequillas a maquinillas desechables de afeitar.

Al llegar a este punto de las consideraciones acerca de la basura, convinimos que los más impensable de los desechos son peligrosos, y que hasta ahora se temía la contaminación del mar, por las más variadas causas, y tamaño temor se ha unido a la posible enfermedad de la tierra con el abundamiento cada día mayor de la basura. Y que la disyuntiva que se plantea es quizás tan intrincada que posiblemente se tarde mucho tiempo en dilucidar. Cómo podríamos prescindir de tanto detergente, de algunas aleaciones de metales, de las pilar energéticas, de los objetos y bolsas de plástico, etc. Toda la maravilla de adelantos modernos termina convirtiéndose en basura podrida.

El Miscelánea, a través del movistar se lamenta: "El crecimiento de la basura asusta". Lleva razón, el progreso es una gigantesca fábrica de basura en funcionamiento continuo, dado que como se ha filosofado, lo que llamamos progreso es el cambio de un inconveniente por otro. Esperemos que por estos lares la basura sea reciclada lo más posible y que, al menos, se resuelvan los problemas laborales y de funcionamiento que se producen en las plantas de reciclaje.

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