A rienda suelta

Manuel Moure / Mmoure@diariodejerez.com

La letanía del sinvergüenza

ALGO falla cuando dejar a la gente en la estacada se convierte en modo de vida. Algo se va de las manos cuando reírse de la Justicia en su misma cara no tiene castigo alguno. Algo no va bien cuando un pequeño niño se queda sin regalo de Reyes porque el sinvergüenza que le prometió trabajo a su padre -y además le convenció para que comprara un camión- le ha dejado tirado en la cuneta bancaria. Algo se nos escapa de las manos cuando, impertérritos, nos asombramos al saber que dicho comportamiento era harto conocido y casi justificado entre la gentuza que hace de la trampa y el engaño la esencia de su vida. Algo estremece el alma cuando el multimillonario en billetes también lo es en víctimas sociales, en niños sin regalos, en matrimonios rotos. Pero, por otro lado, algo me dice que sus días están contados. Que esta vez no va a colar pues la escandalera ya es demasiado gorda. Esta vez, la alarma social ya no hay quien la pare.

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