La esquina

José Aguilar

¡Qué mal lo tiene el PSOE!

FALTA un año para las elecciones andaluzas. De aquí a entonces puede pasar de todo, pero ahora mismo no hay quien apueste un solo euro por la posibilidad de que el PSOE remonte su actual posición de perdedor, confirmada por el Barómetro Joly que hoy publicamos.

No me refiero a las expectativas electorales, que coinciden en todas las encuestas de los últimos meses: triunfo del PP al borde, por arriba o por abajo, de la mayoría absoluta (47,1%), caída espectacular del PSOE (38,7%), subida moderada de IU (8,5%) y confirmación del carácter extraparlamentario y casi residual del PA (2,8%).

Al fin y al cabo, quizás sea la intención de voto el elemento de los sondeos más susceptible de cambiar en doce meses. Más importantes, y tercos, son otros datos que completan el Barómetro. Uno de ellos son las respuestas a la pregunta sobre quién creen los andaluces que ganará los comicios autonómicos. El 40% piensa que ganará el PP, el 36% el PSOE. Es la primera vez que se produce este vuelco. En octubre pasado, que es prácticamente ayer mismo, la relación era la inversa. Y hasta el 28,9% de los encuestados que se identifican como anteriores votantes del PSOE creen que la victoria será del PP.

Esto habla a las claras de una impresión que se generaliza, la de que los populares se harán al fin con el Gobierno de la Junta de Andalucía, por un lado, y de que buena parte del electorado socialista ha tirado la toalla, por otro. La eventualidad de una reacción de última hora que movilice al bloque tradicionalmente prosocialista ante el peligro de la derecha que viene parece alejarse del horizonte, porque su desmovilización es intensa y duradera. Hay otro dato rotundo: un 29,5% de los que votaron al PSOE no volvería a hacerlo incluso aunque el candidato no fuese Zapatero. Se trata del sector de los hartos muy hartos de treinta años de gobernación socialista.

Otros vectores de la realidad captada por la encuesta del Grupo Joly añaden más pesimismo a las expectativas socialistas. La situación económica se ve mal, peor que el año pasado; la mitad de las mujeres andaluzas no saben que José Antonio Griñán es presidente de la Junta de Andalucía; la valoración de su gobierno ha vuelto a bajar hasta colocarse en 4,2 sobre 10, y la personal de Griñán apenas supera a la de Javier Arenas. Con estos mimbres es bastante difícil pensar en una recuperación, levantar el ánimo alicaído hasta de los propios militantes y atraer a ese electorado templado y oportunista que acude en socorro del vencedor.

La única posibilidad de alterar este presentimiento de derrota tendría que venir de la mano de la tantas veces anunciada como aplazada reactivación económica. ¿Quién compra esa mercancía?

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