La montaña Mágica

Si quiere gobernar tiene que bajar de la montaña

Coincidí el otro día, no importa en qué playa, con Pedro Sánchez el actual presidente del PSOE por la gracia de Dios y de las bases de su partido. Estaba con su mujer y sus dos hijas sin levantar demasiada expectación. La gente respeta el descanso y apenas si se le acercaron los negritos que venden vestidos y pareos sin demasiada fortuna porque no consiguieron venderle nada. Bueno, a lo mejor a ustedes les pasa lo que a mí, que me cuesta la misma vida reconocer a alguien en la playa y a lo sumo me atrevo a pensar cómo se parece ese alto de ahí a Pedro Sánchez, hasta que algún cotilla se acerca y me pregunta en tono confidencial: ¿lo has visto?

Quizás me despistó a la hora de reconocerlo su aspecto relajado porque no llevaba la mandíbula apretada como acostumbra aunque tampoco sonreía demasiado. Me quedé pensando quién lo habría llevado allí, habiendo como hay tantos hoteles y tantas playas en nuestro litoral y si su descanso no tendría alguna otra finalidad política o estratégica de acercamiento a su rival derrotada, la ínclita Susana Díaz. Enseguida corrieron por el hotel todo tipo de hipótesis de reuniones secretas y confabulaciones. Ya saben lo creativo que a veces resulta el aburrimiento.

Después de un buen baño en familia el Sr. Sánchez se dejó caer en una tumbona, sacó un libro grueso que llevaba envuelto en la toalla del hotel y se puso a leer. Por más que me esforzaba en intentar reconocer la portada a cierta distancia no conseguía dar con el título. Cuando en un momento dado dejó caer el tocho en la tumbona de al lado no pude resistirme y atravesé distraídamente la zona de las tumbonas para poder identificar el libro: La montaña Mágica de Thomas Mann en esa edición que tiene, oh casualidad, una hamaca en la portada.

La montaña Mágica es un libro difícil incluso para los que nos gusta leer. Tiene más de mil páginas y se desarrolla en un sanatorio con su ambiente asfixiante y aburrido cuyos personajes divagan hasta el agotamiento. Pedro Sánchez también parece vivir aislado en su propia montaña mágica: no ha reconocido ningún error, sigue seducido por el populismo que puede destruirle y lo que es peor, se mantiene anestesiado ante la propia división de su partido. Si quiere gobernar tiene que bajar de la montaña, entenderse con lo que no lo entienden, enfrentarse a lo que no le conviene y posicionarse como un auténtico líder. Tiene mucha lectura por delante.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios