Rajoy, optimismo e inmovilismo

Sólo pedimos a Rajoy la misma diligencia que se aplicó con el PNVpara negociar el Cupo, extraordinariamente bueno para los vascos

El procés está muerto, "kaput"; la reforma de la Constitución ni es urgente ni se conocen cuáles son los objetivos del cambio, y tampoco hay mayoría para negociar el nuevo modelo de financiación autonómica, a pesar de que el actual está caducado. Ni Mariano Rajoy ni el Gobierno ven motivos para la reforma; en su opinión, no es que todo esté bien, pero el esfuerzo de la negociación y, en especial, la incertidumbre que siempre se abre al comenzarla no compensan el cambio. Mejor es quedarnos como estamos. Ése es el mensaje que queda del Día de la Constitución: el presidente del Gobierno no ve mayorías por ningún lado, de lo que cabe deducir que sólo las habrá cuando el PP goce de mayoría absoluta o cuando cuente con un Ejecutivo de coalición con un respaldo parlamentario potente. Olvida Rajoy que si se pudo aplicar el artículo 155 de la Constitución fue porque dos partidos reformistas, PSOE y Ciudadanos, lo apoyaron. El Gobierno está plenamente satisfecho de los resultados de la intervención en la Generalitat, y tiene razón, pero aún restan unas elecciones autonómicas donde los independentistas vuelven a rozar la mayoría absoluta. Por eso, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría vuelve a pecar de optimismo cuando sentencia que el proceso está "kaput". Bueno, el soberanismo está tocado, hemos dejado de estar en el precipicio, pero la posibilidad de que ERC vuelva a gobernar es real. ¿O es que la vicepresidenta es tan cándida que cree en la rectificación de los republicanos? Recuerda a aquellos días previos al referéndum del 1-O, cuando proclamaban que no habría votación ni urnas ni papeletas. Más chocante es la respuesta dada por Mariano Rajoy cuando se le preguntó ayer por la permanencia de Puigdemont en Bruselas: "Que haga lo que le dé la gana". Hombre, presidente, tampoco es para ir tan sobrado, su partido en Cataluña, el PP de Albiol, va a sacar menos diputados que la CUP, es casi marginal, algo tendrá que hacer además de aplicar el 155. El mismo desdén muestra sobre la reforma constitucional: antepone el consenso a la negociación y quiere que "todo el mundo" le explique qué quiere cambiar. ¿Y el PP? ¿No tiene opinión? Pero lo más grave, una dejación de funciones, es lo que está haciendo con la negociación del modelo de financiación autonómica. Su excusa es que el PP sólo tiene 136 votos y hacen falta 176. Claro. Y además debe negociar con los gobiernos autonómicos; es más, es su deber, el actual modelo caducó. Sólo le pedimos a Rajoy que sea igual de diligente que con el PNV, al que le han sobrado semanas para aprobar un nuevo concierto fiscal y otro Cupo excesivamente beneficiosos para el País Vasco.

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