Absuelta una acusada de vender cocaína en su vivienda de El Puerto

  • La Audiencia ve "conjeturas o presunciones" pero no pruebas. El fiscal solicitaba cuatro años y medio de prisión

La Audiencia Provincial de Cádiz ha absuelto a una vecina de El Puerto que se sentó en el banquillo como acusada de vender cocaína en su vivienda de la Barriada de Los Milagros. El fiscal solicitó que fuese condenada a cuatro años y medio de prisión. La sentencia estima que no hay prueba de cargo de claro signo incriminatorio contra la procesada y anota que no son suficientes las "conjeturas o presunciones".

La resolución de la Sección Tercera, de la que ha sido ponente el magistrado Miguel Ángel Feliz y Martínez, argumenta que la acusada no fue sorprendida "ni en actitud de venta, ni en posición de espera ni contactando con nadie ni ofreciendo sustancia estupefaciente" alguna. Y agrega que en el registro de su domicilio, la Policía no halló cantidad alguna de droga y sí 3.040 euros, dinero sobre el que la procesada dio la siguiente explicación: 600 euros eran suyos; otros 600, de su nuera; el resto, de dos de sus hijos, que trabajan.

La mujer fue detenida en enero de 2004 tras una investigación realizada por el Grupo Local de Estupefacientes de El Puerto en el marco de una operación destinada a erradicar el pequeño y mediano tráfico de sustancias estupefacientes en esa ciudad. A los agentes les llegó información acerca de una mujer que vendía cocaína en su domicilio de la plaza de la Merced, en la Barriada de Los Milagros, relata la sentencia.

El 26 de noviembre de 2003, la Policía interceptó a un hombre al que vio entrar y luego salir del bloque en el que se encuentra la vivienda de la sospechosa. Llevaba encima 5,05 gramos de cocaína. Más adelante, el 15 de enero de 2004, fueron interceptados otros dos: uno con 4,98 gramos de cocaína y otro con 2,62.

La resolución de la Audiencia indica que la acusación contra la procesada se fundamenta en que el interceptado con cinco gramos de cocaína reconoció a esa mujer, en un montaje fotográfico, como la persona que le vendió la droga. Pero en el juicio, agrega la sentencia, ese testigo dijo que él le compró la cocaína a un grupo de personas en la calle y que los policías le enseñaron una foto y le dijeron que tenía que decir que era ella quien le había vendido. Como era entonces menor de edad, se asustó y aceptó, explicó el testigo. Los otros dos interceptados negaron haber comprado a la acusada. La procesada también negó haber efectuado transacción alguna, señala la sentencia, que considera no acreditados cumplidamente los hechos.

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