Alcer presta ayuda a 1.800 pacientes en la provincia

  • Abarca desde trasplantados a personas que se encuentran sometidas a diálisis o prediálisis

Son unos 1.800 pacientes los que son atendidos por la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER) en la provincia de Cádiz. Divididos en dos sedes, la de Jerez y la de la capital, cuadran los horarios de sus trabajadores para atender a todas las personas que demandan asistencia. Atienden tanto a los socios como a los que no lo son pero que también necesitan de los tratamientos. "Aquí no hacemos distinciones, si se necesita ayuda la prestamos con indiferencia de la relación que se tenga con la asociación", explicaba Auxiliadora Moreno, directora de la entidad en la ciudad y también trasplantada de riñón. Su situación es vivo ejemplo de lo que ocurre desde que es detectado el problema hasta que se da una solución mediante la sustitución del órgano afectado. Estuvo recibiendo la diálisis más de veinte años y se ha sometido a tres intervenciones. "La primera fue en 1983 pero el riñón lo rechacé en el mismo día", cuenta con la mirada pensativa. La siguiente fue en 1992 y tardó poco más que en la anterior operación en rechazarlo, aunque confiesa que desde el primer momento no iba bien. Por último se operó en 1999: "En esta ocasión los resultados fueron positivos, desde entonces tengo el mismo riñón y me va muy bien".

Pero el camino es difícil. Estar todo el día pegado a una máquina, soportar los momentos de abstinencia y superarlo con las limitaciones laborales y familiares que significa tener que renovar la sangre cada ciertas horas no es una tarea fácil, confiesa la directora del centro.

El caso de José Alonso García es distinto. Le detectaron su enfermedad, la glomerafitis focal cementaria crónica, en 1983 y estuvo hasta el 2002 intentando no tener que conectarse a la máquina de diálisis. Pero en enero de ese año lo tuvo que hacer de forma urgente, aunque no sería por mucho tiempo ya que en junio también de ese año ya le llamaron para el trasplante definitivo. "Lo peor es cuando te llaman junto a dos o tres personas más y no sabes si vas a ser tú el trasplantado", explicaba en referencia al modo en el que se realizan las intervenciones, en las que por si se diera un rechazo en el paciente seleccionado se llaman a otros que puedan aprovechar el órgano.

Para superar estos pasos está la asociación, en la que cuentan con psicólogos, orientadores laborales, talleres de fisioterapia, de terapia común o de risoterapia, tan importantes para estos momentos.

Una asociación que no deja de agradecer también la labor tan importante de los donantes y familiares, que en último lugar deciden sobre el futuro de muchas personas.

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