Bisbal contagia de su 'Fiebre'

Nervios, ganas de disfrutar y multitud de emociones diversas se vivieron anoche en la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María, lugar donde David Bisbal ponía el broche de oro al ciclo de conciertos 'El Puerto Suena', que se ha desarrollado durante julio y agosto. Artistas como Vanesa Martín, Melendi e India Martínez completaban el ambicioso cartel del verano.

La cálida noche invitaba al disfrute y las ganas del público convirtieron el concierto en un evento mágico. Ni las meticulosas y comprensibles medidas de seguridad hicieron huella en los asistentes, de distintas generaciones, que venían con ganas de contagiarse de la Fiebre de Bisbal.

El artista traía consigo su nueva gira, Hijos del Mar, y el aire marinero que caracteriza a la Bahía impregnó el ruedo portuense, completamente lleno. En las pantallas habilitadas, podía leerse bajo un lazo negro:"Barcelona, estamos contigo". El cantante tendrá, de hecho, unas palabras en recuerdo de las víctimas del reciente atentado:"Tras contemplar todo lo que ha pasado -declarará, al poco del inicio del concierto-, sólo queda seguir adelante, sonreír y mirar al Cielo por los que no están aquí".

Pasadas las diez y media comenzaban a sonar los primeros acordes de Mi norte es tu sur, con una puesta en escena en la que copaban protagonismo los efectos visuales. Bisbal, que vestía pantalón y chaqueta negros y camisa blanca, fue entrelazando diferentes temas tanto de su último disco, como Antes que no, como exitazos de los de siempre como Culpable.

El almeriense dejó ver su lado más romántico cuando comenzó a interpretar temas como Quiero perderme en tu cuerpo, El ruido, Dígale o Mi princesa, letras con las que los asistentes se enamoraron aún más de la voz del artista. Sobre el escenario, Bisbal no para de moverse, entregado y (parece) convencido de lo que hace. La euforia llegó de Diez mil maneras cuando el cantante decidió bajar del tramado. "Me impone cantar en una tierra como esta -dice-, aunque os doy las gracias porque me lo estoy pasando muy bien. Prometí que en esta gira me iba a sentar y a hacer canciones en acústico, y eso voy a hacer". Así que se sienta y canta Como la primera vez. El clímax no se tornó a demasiado empalagoso, ya que en la siguiente parte del concierto el ruedo rugía, y poco a poco se convertía en un auténtica discoteca gracias al ritmazo de Fiebre, Lloraré las penas, Torre de Babel y Ave María. Tras su falso adiós, el artista regaló a los asistentes un medley con versiones remix de algunos de sus temas más conocidos, despidiendo así por todo lo alto su cita portuense.

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