CCOO carga contra los negocios que abren cinco meses al año

  • El sindicato denuncia que los trabajadores fijos-discontinuos están perdiendo las prestaciones

Cinco hoteles de la Costa de la Luz no abrirán sus puertas durante la Semana Santa. A Sol Sancti Petri, Barceló Sancti Petri y Playa La Barrosa, en Chiclana, hay que sumar el Colón Costa Ballena, en Rota, afectado por el proceso concursal de Grupo Jale, y Meliá Atlanterra, en Zahara de los Atunes, uno de los alojamientos que más retrasa en inicio de la temporada. El secretario general de Turismo de CCOO-A, Gonzalo Fuentes, ha lamentado que estos negocios, que se suman a otra decena en toda Andalucía, no estén operativos en la próxima festividad "a pesar de que ésta se celebra en abril y no en marzo", si bien se equivocó en este extremo porque el año pasado la Semana Santa también recayó en abril.

"La situación evidencia que el gran problema del turismo en Andalucía es la estacionalidad, un hecho que se ha visto incrementado en los últimos años, principalmente aprovechando la crisis económica del país y en una doble vertiente: cada vez hay más establecimientos hoteleros de temporada y los que ya lo eran abren todavía menos tiempo", argumentó en un comunicado Fuentes, quien calificó la temporada de otoño-invierno como "la peor" desde 1993 a causa de la temporalidad del sector.

Según CCOO, estos retrasos en las aperturas y el hecho de que muchos establecimientos opten por abrir cinco meses al año provoca "que miles de trabajadores con contratos fijos-discontinuos tengan menos prestaciones por desempleo, ya que para tener cuatro meses de prestaciones hay que tener una cotización mínima". "En invierno muchos de estos empleados que trabajan en el sector turístico no han podido cobrar la prestación. Hace unos años muchos de estos trabajadores acudían en estos meses de cierre al sector de la construcción, pero ahora esta ocupación también ha caído en picado", añadió.

El sindicato hizo un llamamiento a la "responsabilidad de los empresarios" para que abran los hoteles al público. A juicio de Fuentes, "el cierre, además de afectar al empleo (el sector ocupa a más de 8.000 trabajadores en temporada), perjudica a las localidades donde están ubicados los hoteles, dejando zonas que parecen desiertos invernales y restando atractivo a los destinos". "No nos cansaremos de repetir que cuando se cierra un hotel se cierra un trozo de ciudad, lo que implica pérdida de riqueza y de puestos directos e indirectos en el sector servicios", manifestó.

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