Eliminan las rejas de estilo isabelino de un edificio portuense

  • Los cierros de la planta baja han sido suprimidos para instalar escaparates de cristal. La delegación de Cultura obligó a conservarlos en una rehabilitación de 1991

Los característicos cierros de la planta baja del edificio situado en el número 103 de la céntrica calle Larga, han sido desmontados para instalar en su lugar dos grandes cristaleras con vistas a la actividad comercial. Se trata de unas rejas de estilo isabelino, que formaban parte de uno de los pocos edificios que ha mantenido su fachada inalterada como muestra de este elegante lenguaje arquitectónico. Los dos cierros fueron desmontados a lo largo de la semana pasada, y se han sustituido por unos escaparates, desvirtuándose de esta forma la unidad y la pureza del estilo arquitectónico del edificio. En este sentido, se da la circunstancia de que todos los negocios que abrieron sus puertas en la planta baja de este inmueble, habían respetado hasta la fecha estos 'cierros de jaula', habilitados con bisagras por cerrajeros especializados para abrirse como elegantes cancelas hacia el interior del local, con arreglo a las directrices de la Delegación Provincial de Cultura, que obligó a ello durante la rehabilitación realizada en el edificio en 1990, que fue calificada como "modélica" por los especialistas en patrimonio histórico artístico.

La eliminación de estos cierros de fundición viene a sentar un precedente muy negativo, ya que podría ser imitado por otros negocios portuenses que cuentan igualmente con cerrajería antigua en sus entradas desde la calle.

Este caso además se produce en un edificio cuya ficha de Catálogo advierte que para cualquier actuación se precisará informe favorable de la administración responsable de Patrimonio, la delegación provincial de Cultura de la Junta de Andalucía. En un primer momento, fue suprimido uno de los cierros y la concejalía de Urbanismo ordenó parar la obra, permaneciendo la otra reja instalada durante varios días, aunque finalmente ha sido también desmontada por completo.

En la ficha de Catálogo del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico (PEPCH), se enumeran como elementos a proteger éstos y toda la cerrajería de la fachada isabelina, "de fina perfilería de hierro, adornada con motivos vegetales". En el interior del edificio se conserva todavía la primitiva portada de fundición, fechada en el año 1880, que da idea de la datación de estos elementos ornamentales, que se encuentran en buen estado de conservación.

El valor de esta fachada de la calle Larga se encuentra es que era una de las pocas casas de El Puerto que aún conservaba su traza originaria isabelina, con toda su cerrajería y ornamentación. La supresión de esta elegante cerrajería se suma a la pérdida de otros elementos patrimoniales de El Puerto, como la hornacina de la calle Jesús Cautivo y más recientemente tres de los clásicos soportales de piedra de Ribera del Río, que se habían conservado también durante años.

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