Exculpados 4 de los 6 procesados por la estafa a concesionarios

  • El fiscal retiró la acusación contra un acusado y la sentencia absuelve a otros tres, entre ellos el abogado que ha sido condenado en otras dos causas

La Audiencia Provincial de Cádiz ha absuelto a tres de los seis procesados por la estafa a concesionarios de automóviles de Jerez, El Puerto y Cádiz. La sentencia condena a dos acusados, L.P. y F.J.R.; al primero le impone cinco años de prisión; al segundo, tres años y seis meses. El tribunal considera probado que lograron hacerse con al menos seis automóviles que no pensaban pagar aportando documentación falsa para que les financiasen la compra. El asunto se remonta a 1999 y sumaba siete procesados pero B., el séptimo, falleció durante la instrucción de la causa.

Precisamente fue a B. a quien todos culparon de la estafa a finales del pasado octubre, cuando se sentaron en el banquillo de la Sección Tercera. "Era un fenómeno. B. era el maestro de los maestros de la estafa", ilustró al tribunal uno de los acusados. "Se acuerdan ustedes de eso cuando ha muerto", le respondió el fiscal.

Hay un exculpado más en este asunto: A.M., un procesado contra el que fiscal retiró la acusación durante el juicio y a quien representó el abogado Miguel Ángel Torres. Ese acusado era propietario de un negocio de compraventa de coches en El Puerto que ya ha cerrado. En el juicio dijo que otros dos procesados le habían cogido unos documentos de su oficina y de ahí provenía su implicación.

Entre los absueltos se encuentra M.C., abogado, vecino de El Puerto, actualmente en prisión por otra causa. El fiscal lo acusaba de receptación y estafa y solicitaba para él un año de cárcel. M.C. cuenta en su historial con dos sentencias firmes por estafa; una por vender un cortijo ajeno; otra, por estafar a una persona que le entregó unos 25 millones de pesetas para inversiones inmobiliarias.

La resolución explica que no hay pruebas de que M.C. conociese la procedencia ilícita de los dos coches que vendió. Eran dos de los automóviles logrados en la estafa. El tribunal argumenta también que el letrado afirmó en el juicio que le compró los dos vehículos a B., el procesado fallecido, por un precio que no era vil; esto es, que pagó una cantidad que no revela aprovechamiento del delito. M.C. contó en el juicio que l pagó los coches a B. en efectivo. Un testigo, al que el abogado le vendió uno de los automóviles, contradijo esa versión: declaró que éste le explicó que el vehículo se lo había entregado un cliente en pago por una minuta.

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