Golpe de la Guardia Civil contra la pornografía infantil

  • De los 102 detenidos en toda España hay cuatro de la provincia

  • Entre los arrestados en Cádiz hay un padre y un hijo

Agentes de la Guardia Civil analizan uno de los ordenadores intervenidos en la operación. Agentes de la Guardia Civil analizan uno de los ordenadores intervenidos en la operación.

Agentes de la Guardia Civil analizan uno de los ordenadores intervenidos en la operación. / d.c.

La Guardia Civil, en el marco de una operación denominada Pilumnus, ha logrado la detención de 102 personas por tenencia y distribución de material explícito de abusos sexuales a menores en Internet. El dispositivo, que se ha prolongado durante varios meses, ha sido desarrollado en Alicante, Almería, Cataluña, Barcelona, Bilbao, Burgos, Coruña, Cádiz -también en Algeciras--, Ceuta, Córdoba, Castellón, Canarias, Granada, Huelva, Huesca, Baleares, Jaén, León, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Navarra, Oviedo, Pontevedra, Santander, Salamanca, Sevilla, San Sebastián, Tarragona, Tenerife, Toledo, Valencia y Valladolid.

En la provincia gaditana han sido varios los detenidos. Entre ellos se encuentra un varón de 46 años de edad que responde a las iniciales M.P.A. y que fue arrestado el pasado 18 de enero en San Fernando, donde trabaja como chatarrero. La Guardia Civil encontró en el registro de su casa un ordenador personal con más de 500 archivos multimedia de contenido pedófilo.

La Benemérita también ha detenido en Guadiaro a un administrativo del muelle de Algeciras de 43 años y que responde a las iniciales L.P.P. con más de 200 archivos pedófilos, así como un dossier de más de 100 páginas en PDF con indicaciones de cómo mantener relaciones sexuales con menores sin dejar marca. La detención de esta persona se produjo el pasado 9 de noviembre.

Además, en la provincia también se han visto implicados en la operación un padre de 54 años y un hijo, de 21, por almacenar en sus ordenadores personales vídeos de contenido pedófilo. Con ellos vivía otro hijo de 10 años, por lo que se dio parte a la Fiscalía para que se tomen medidas de protección.

En este importante golpe se han intervenido 450.000 archivos explícitos -vídeos y fotogramas- de abusos sexuales a menores, desde bebés hasta niños de 14 años.

Un golpe policial que explicaron ayer en rueda de prensa los responsables de una operación bautizada como Pilumnus, en honor al dios protector de los niños en la mitología romana, en la que han intervenido 36 unidades de Policía Judicial de las distintas comandancias, con la participación de 136 agentes especializados en delitos tecnológicos y en protección de menores y otros 200 más de apoyo.

En algunos de los archivos intervenidos en los 92 registros domiciliarios se han apreciado escenas de elevado contenido de violencia sexual sobre los menores y, de momento, ya han sido identificadas diez víctimas de estos abusos, ocho de ellas de una misma localidad de Baleares y dos que fueron grabadas en Canarias cuando se encontraban de vacaciones, que son residentes en Madrid y Burgos.

Las imágenes, que ocupan mil terabites, son de extrema crueldad en muchos casos, hasta el punto de que se han intervenido archivos en los que se observa cómo se obligaba a niños de muy corta edad a practicar sexo con animales.

Del total de detenidos, solo tres han ingresado de momento en prisión, aunque no se descarta que puedan ir a la cárcel alguno más cuando se concluya el análisis de todo lo incautado.

Andalucía y Cataluña han sido las comunidades con mayor número de detenidos, con 24 y 21, respectivamente, en una operación coordinada con más de 100 juzgados de instrucción y en la que ha comprobado que los detenidos eran consumidores y distribuidores de pornografía y abusos, salvo cuatro que la producían.

No existe un perfil definido entre los detenidos, con edades que oscilan entre los 21 años y más de 60. Además, los arrestados son de todo tipo de clase social y preparación académica. Lo preocupante, han dicho los investigadores, es que algunos de ellos tenían contacto profesional con niños, como un monitor de natación o un universitario que daba clases particulares a menores.

Muchos sufren trastornos de pedofilia y lo peor, han añadido, es que llegan a normalizar algo que la mayoría de las personas consideran aberrante. "Ese es el peligro", subrayan desde la Guardia Civil.

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