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Habla el Metal

  • Profesionales del sector cuentan por primera vez su día a día: agravios con los empleados de plantilla, horas extra obligatorias o "excusas" para decir que no hay formación

Imagen de archivo de una de las primeras protestas de los profesionales del Metal. Imagen de archivo de una de las primeras protestas de los profesionales del Metal.

Imagen de archivo de una de las primeras protestas de los profesionales del Metal. / j. p.

Son miles. Hoy, muchos de los que han trabajado o trabajan en cualquier empresa del metal, en el sector naval o industrial de la Bahía de Cádiz, están representados en la Coordinadora de Profesionales del Metal (CPM). Tiene varios portavoces. Pero la realidad de este tipo de trabajo en un momento como el actual lleva a que ninguno de ellos se atreva a pronunciarse con nombre y apellidos. Uno de los que habla con este periódico incluso afirma que "si esto lo hiciéramos en la tele tendríamos que salir encapuchados". Ante la pregunta de por qué, la respuesta es clara: "Porque si se sabe quién lo ha dicho, ese no vuelve a trabajar en su vida en Cádiz".

Esta declaración contundente es una muestra de su descontento pero, afirman, es la "realidad del día a día" en las contratas del metal. El colectivo quiere responder a las empresas del sector que, en este periódico, hicieron su particular radiografía de lo que en la actualidad significa trabajar en los astilleros o para ellos. Ahora le toca a la base, los verdaderos protagonistas, dicen, de que una obra se entregue en plazo y con la calidad suficiente.

Desde el CPM exigen la puesta en marcha de una bolsa de empleo para todos los gremiosAcusan a sindicatos y empresas de crear "listas negras" con todo el que protesta

La primera crítica que quiere hacer la CPM es acerca de la formación y la falta de personal, ambos asuntos criticados por las contratas entrevistadas días atrás por este periódico. Dicen en el colectivo que, cuando escuchan decir que faltan profesionales, "nos suena a excusa" porque, añaden, "estando en la provincia con más paro de Europa, si fuera cierto habrá que solucionarlo formando a la gran cantidad de desempleados". Asegura el colectivo que "por muy orgullosos que nos sintamos de hacer barcos como nuestros abuelos, el aprendizaje ni es una cuestión genética ni se aprende escuchando hablar de ello a la hora de comer en casa, a menos que tengamos media proa y una semiautomática en el patio. Si se apuesta por el sector, hay que invertir en centros de formación gratuitos; lo contrario es una excusa para certificar la muerte de un sector históricamente perseguido".

Los cursos de formación, otro caballo de batalla. Asegura la CPM que la mayoría de acciones formativas subvencionadas por la Unión Europea "eran cursos protocolarios y repetitivos que con la sola presencia (a veces ni si quiera eso) ya era suficiente. Cursos que tenían que ver más con las exigencias de Europa que con los trabajos reales. Apenas se han creado profesionales con estos cursos".

Más ejemplos. "Hoy en día un trabajador que quiera trabajar en el sector naval se tiene que pagar, como mínimo, un paquete de dos cursos obligatorios que ascienden a algo más de 100 euros. Son excepcionales las empresas que los pagan. Si el trabajador quiere entrar a trabajar en la rama de la prevención de incendios (bomberos de astilleros) a esos 100 euros habría que sumarle un paquete específico del gremio que cuesta algo más de 1.600 euros. Y ninguno de los paquetes anteriores te asegura nada".

¿Por qué hay profesionales fuera de la provincia? Es una de las preguntas que más veces se ha hecho en el sector en los últimos años. Para este colectivo, "en la mayoría de los casos lo hacen por la imperiosa necesidad de trabajar y huyendo del paro o de la eventualidad, con todo lo que ello conlleva. Es raro el que lo haya hecho por ganar más dinero, que los habrá y es lícito". Pero aseguran que "hay otra parte importante de profesionales que están represaliados por la propia Navantia o por las empresas auxiliares. El hecho de denunciar y que los tribunales le den la razón, o bien hacer protestas por injusticias, les han llevado a tener que salir de nuestra tierra. Son listas negras que no existen pero que sindicatos, comités y demás las conocen. Son los exiliados políticos de astilleros".

La manera en la que los trabajadores del metal desarrollan su labor es otro de los asuntos que analizan. El Colectivo reivindica cambiar el sistema de horas extraordinaria, de forma que "cambien esas horas extra por horas normales al precio que dice nuestro convenio y que el trabajador las consumiera como vacaciones. Así se conseguiría que el trabajador tuviera más tiempo cotizado al año. Mientras el trabajador está de vacaciones se pagaría él la Seguridad Social o el IRPF y no estaría cobrando el paro u otras prestaciones".

Y otra crítica, esta vez, a los empresarios y "ciertos" sindicatos. Asegura la CPM que "el gran beneficiado de las horas extra es el empresario". Va a más. Incluso aseguran que este sistema "forma parte a diario de los astilleros de la Bahía y son de obligada realización, dándose la paradoja de que quien quiere cumplir la Ley no haciendo tiempo extra, es mal visto y es el que parece que está fuera de esa Ley". Por eso, acusan a los sindicatos de "mirar hacia otro lado diariamente en los astilleros".

También se refieren a las propias contratas que suelen trabajar para Navantia. El colectivo asegura que esas empresas auxiliares "son empresas privadas que no generan trabajo, sino que se reparten el trabajo que generan nuestros astilleros. Son empresas con beneficios particulares, que incumplen el convenio continuamente. Navantia las utiliza para que compitan entre ellas y bajen los precios, siendo el trabajador el principal afectado".

Por todo esto la CPM exige la puesta en marcha inmediata de una bolsa de trabajo, para luchar contra la escasez de profesionales. "No hay un censo de soldadores, herreros, marineros. A lo mejor es el momento de crear una bolsa de trabajo gremial en el que los trabajadores no fijos sean llamados por criterios transparentes y profesionales". En este sentido, lamentan que los empleados de contratas estén "en unos niveles muy por debajo de los trabajadores de la empresa principal. Más allá del sueldo, de las exigencias del trabajo, están cuestiones mucho más primarias y dolientes para el trabajador". Y lo explica: "Hace más de 10 años se prejubilaron cientos de trabajadores de la empresa principal de nuestros astilleros con más de 52 años y con unas cantidades (merecidas sin duda) que ya quisieran mis compañeros de 65 años de la empresa auxiliar. Estos trabajadores fueron sustituidos por trabajadores de empresas auxiliares con condiciones mucho más inferiores. Mientras esos compañeros de 52 años de Navantia disfrutaban de su jubilación, los compañeros de las empresas auxiliares con 52, 53 y hasta 58 años continuaban metiéndose en tanques a limpiar o soldar, mendigando un puesto de trabajo en los tornos de astilleros o enfermos en casa cobrando 400 y picos de euros".

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