Hosteleros y comerciantes confían en que el Museo dé un impulso a la economía

  • Esperan que el nuevo edificio cultural de la Plaza Mayor dote de mayor atractivo a la zona

La apertura del Museo de la Ciudad en la Plaza Mayor se ha hecho esperar pero ahora que ya es una realidad, los chiclaneros confían en su poder de convocatoria para dar más vida a las tiendas y los bares de la zona. A pocos días de su inauguración parece un poco aventurado hacer cualquier tipo de valoración con respecto al número de visitantes o a su repercusión en las ventas de los comercios. Aún así, desde los negocios cercanos no se duda en destacar la importancia del aumento de oferta cultural para los turistas. "Es positivo porque los forasteros siempre pican con algún recuerdo de la zona, y más si les pilla de paso cuando van y vienen del Museo", comenta la dependienta de la tienda Manualidades Meli.

En la calle existe la opinión generalizada de que el Museo era algo necesario y esperan que el público se multiplique a medida que la noticia de su inauguración vaya siendo más conocida. Es más, los chiclaneros están convencidos de que en la ciudad siguen faltando zonas de interés no sólo cultural, sino también de ocio. Guillermo Mérida, camarero de la Peña de Costaleros La Ilusión, explica que "son muchos los visitantes que cada día me preguntan qué ver en la Plaza Mayor". Comenta que "es una Plaza muy visitada a la que le falta vida y alegría, debido a la escasa actividad de una zona en la que casi no hay bares ni tiendas, y ahora con la apertura del Museo esperamos que la situación mejore", continúa diciendo.

Este enclave patrimonial y cultural es, para los más optimistas, un pequeño paso hacia la solución de sus problemas económicos. "La ciudad sólo tiene vida cuando se organizan actividades nocturnas, pero por el día no hay nada que atraiga a los turistas", dice una de las comerciantes de la zona. Este colectivo espera que la gente después de admirar el Museo aumente el número de personas por las calles del centro. Esto facilitará que echen un vistazo por las tiendas o se tomen una cerveza en uno de los bares. Una buena manera de impulsar la actividad de los comercios de la zona a la vez que se incrementa el interés de los veraneantes por conocer un poco más de la historia chiclanera. En cambio, los más pesimistas no niegan el atractivo del Museo, ni descartan que cada día acudan hasta el lugar mayor cantidad de personas. Aún así, no creen que esto vaya a repercutir en el mejor funcionamiento de sus locales. Ana Benítez, dependienta de una joyería, está convencida de que "vendrá más gente pero seguirán sin estar dispuestos a gastar dinero, porque con la crisis que hay no compra nadie".

Otro de los debates que envuelve a la apertura del Museo es el hecho de que no sea gratuito, algo sobre lo que parece haberse adquirido el consenso. La mayoría se muestra conforme con el pago de esta cuota, cuyos beneficios están destinados al mantenimiento y conservación de ese equipamiento cultural.

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