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IU busca más pluralidad democrática mediante un nuevo sistema electoral

  • Defiende una reforma que favorecería a una tercera opción política en España en detrimento de los nacionalismos

Manuel Chaves no tendría hoy mayoría absoluta en Andalucía, el PSOE y el PP contarían con menos representantes en el Parlamento andaluz y en la Diputación de Cádiz y habría una mayor presencia de izquierdistas y de andalucistas en ambas cámaras si en las elecciones municipales de 2007 y en las autonómicas del pasado 9 de marzo hubiera estado en vigor el nuevo sistema electoral propuesto desde las filas de Izquierda Unida (IU).

Conseguir una mayor pluralidad democrática, equiparar el valor de los votos de los españoles, evitar que un elevado número de votantes se queden sin representación en las cámaras parlamentarias y acabar con mayorías absolutas ficticias son los cuatro grandes objetivos que persigue esta formación de izquierdas en la reforma electoral que viene demandando, incluso por vía judicial, desde la misma noche electoral del 9-M.

"Ya en 1985 había suficientes datos para constatar que el sistema electoral empleado en 1977 producía unas distorsiones y desproporciones que impedían considerar cumplido el criterio de representación proporcional que recoge el artículo 68 de la Constitución". Así opina Gervasio Hernández Palomeque, licenciado en derecho, doctor en Geografía e Historia y destacado militante de IU en Cádiz, quien recuerda que el sistema electoral establecido en el Real Decreto-Ley de marzo de 1977 impulsó un reparto proporcional para el Congreso de los Diputados "como sostenía la izquierda" y un sistema mayoritario de candidaturas abiertas para el Senado "como preconizaba la derecha".

Hoy día, Hernández Palomeque está convencido de que una reforma electoral "mejoraría el sistema de representación democrática en una sociedad cada vez más compleja".

En líneas generales IU defiende la sustitución de la Ley D'Hondt en la atribución de escaños por un reparto matemático proporcional a los votos obtenidos por cada formación. Ello daría más opciones a las minorías y evitaría, de paso, "la enorme dificultad que hay hoy de que se mantenga una tercera opción política en el Estado, lo que ha obligado a los gobiernos a apoyarse en los partidos nacionalistas", explica Hernández Palomeque, que recuerda la desaparición paulatina de partidos que aspiraban a esta posición bisagra como la UCD, el CDS o la Mesa para la Unidad de los Comunistas, entre otros.

Del mismo modo, desde IU se defiende la modificación de las circunscripciones electorales, al entender que una provincia es un marco muy reducido para un adecuado sistema proporcional en el que, además, no se adjudican los escaños proporcionalmente al número de habitantes.

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