La Janda y el Campo de Gibraltar no se libran de la lengua azul

  • Son consideradas aún como áreas restringidas y afectadas por la enfermedad

Una orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), mantiene a la comarca veterinaria de La Janda y el Campo de Gibraltar como zonas restringidas para el movimiento ganadero a causa de la lengua azul.

Esta norma de invierno declaró a un considerable número de comarcas de Andalucía zonas estacionalmente libres de dicha enfermedad, pero no fue el caso de la campogibraltareña ni de otras en la comunidad como Málaga, Cártama, Estepona y Vélez Málaga (Málaga), además de Ceuta y Melilla.

El Campo de Gibraltar, afectado por los serotipos 4 y 1 de la enfermedad, seguirá sometido, por lo tanto, a las obligaciones que establece la ley para las zonas restringidas. Para que se autoricen en las explotaciones movimientos a zonas libres, los animales no deberán presentar signos clínicos de padecer este mal y el transporte se realizará en vehículos desinfectados. El transporte se efectuará en las horas centrales del día o la noche, fuera de las horas de máxima actividad, y previamente se someterá a las reses a un tratamiento de desinfección.

Las reses de las zonas afectadas con destino a zonas libres deberán estar correctamente marcadas e identificadas para su movimiento, que tendrá certificado oficial y que deberá ser notificado por las autoridades de sanidad animal de las comunidades.

En cuanto a las reses destinadas a sacrificio, además, se fija un plazo de 48 horas para proceder a su muerte en los mataderos y deberá quedar notificada su llegada a las autoridades. El matadero de destino estará desinfectado. No obstante, podrían no autorizarse los movimientos de reses para sacrificio de zonas restringidas a libres si en ellas se ha notificado la presencia de focos de lengua azul.

La enfermedad de la lengua azul se caracteriza por presentar en determinadas áreas geográficas un silencio epizootiológico durante ciertas épocas del año en función de la dinámica estacional del vector transmisor del virus (el mosquito Culicoides imicola).

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