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Jenaro Jiménez se enfrentará a fuertes deudas

  • Muchos perjudicados han declarado en el Juzgado de Algeciras · En uno de los casos se reclama más de 600.000 euros

A Jenaro Jiménez se le acusa en el Juzgado de Instrucción número 2 de Algeciras de los delitos de estafa, apropiación indebida y falsedad documental. Tras su vuelta de Paraguay se tiene que enfrentar a una lista de personas, muchas de ellas antiguos socios e incluso empleados, que se personaron en la causa como perjudicados tras la desaparición de Jenaro Jiménez.

El gaditano era administrador único y socio de Petróleos Atalaya, Emblematic Houses, Jenaro Jiménez S.L., Casas de Cádiz y Japo Food y por las declaraciones de los distintos perjudicados que han pasado por los juzgados a lo largo de la instrucción de la causa, los negocios no le iban nada bien y tenía graves problemas económicos antes de su desaparición voluntaria. De hecho, va a tener que enfrentarse a deudas muy cuantiosas.

Por ejemplo, en una de las sociedades en la que contaba con el 51% de la empresa, realizó distintas ventas sin consultarlo con sus socios. De todo ello supuestamente debería haber entrado unos 600.000 euros en las cuentas que no llegan a aparecer, incluidas las señales de los compradores de algunas de las promociones.

Que el empresario había desaparecido voluntariamente lo creía la Policía Nacional casi desde el principio. Casi dos meses después de la desaparición uno de sus socios denunció en la Policía que habían aparecido unas pintadas en las que se decía “N. tú sabes donde está Jenaro” y “Todo es un robo”.

La UDEV de la Policía Nacional consideraba la desaparición “inquietante” y empieza a llamar a declarar a numerosas personas, algunas de ellas perjudicadas por la desaparición de Jiménez.

De todos los testimonios realiza un informe en el que recoge algunos puntos que pueden indicar que Jenaro Jiménez no desapareció accidentalmente.

Por ejemplo, en los días previos a su huida hubo “operaciones extrañas” realizadas por Jenaro. Así, desapareció un sobre de 47.000 euros de una de las oficinas del empresario que se cobró el viernes 11 de abril en concepto de la señal de un piso. Supuestamente lo guarda el propio Jenaro en la oficina, pero cuando se busca el lunes tras su marcha, no hay huella del mismo.

Jenaro Jiménez también había contratado hasta 15 seguros de vida con distintas empresas, todas ellas incluyendo indemnizaciones por muerte accidental. Se da la circunstancia de que ocho de estas pólizas se sacan el mismo mes de la desaparición y otras tres en el anterior. El resto, salvo una, es del mismo año 2008.

También llama la atención que cinco días antes de marcharse deja un poder notarial a favor de un familiar para que se haga cargo de las empresas, que se une a otro realizado en diciembre de 2007. Esta persona no tiene conocimiento de ello hasta una semana después de huir cuando le llama la notaría para comunicárselo.

Jenaro Jiménez, asimismo, realiza en los días anteriores a su salida de España sucesivas extracciones de dinero de sus respectivas cuentas, llegando siempre a lo máximo permitido por los cajeros. El dinero total extraído en estas es de 9.500 euros.

Muchas de las personas que declaran en las diligencias y de los cuales algunos se declaran perjudicados en la causa, dicen que Jenaro Jiménez llevaba los negocios de una manera “poco controlada” disponiendo dinero de una de las empresas para destinarlas a otras. Todo ello iba creando problemas económicos a las sociedades.

Otra circunstancia extraña en este proceso que avalaba la marcha voluntaria de Jenaro Jiménez era la desaparición del ordenador portátil del empresario, ya que se consideraba absurdo que se lo pudiera haber llevado para pescar.

En las hipótesis que se barajaban y que han sido confirmadas por fuentes cercanas al propio Jenaro Jiménez, es que las deudas que tiene que afrontar a corto plazo empiezan a ser tan numerosas que decide huir camino de Paraguay, a pesar de la situación personal que vivía con su mujer a punto de dar a luz.

Entre lo boquetes que fue dejando Jenaro Jiménez está, por ejemplo, el de una empresa que le exigió cobrar el dinero por adelantado porque ya le debía mucho. Incluso, aparece como uno de los perjudicados porque presuntamente se le entrega un pagaré de más de 12.000 euros con la firma de Jiménez y la de su socio falsificada.

Otro de los presuntos engaños se da con un empleado suyo al que nombra jefe de obra y al que le pide los papeles para hacerle el contrato. Cuando desaparece rumbo a Paraguay, se da cuenta de que no existía contrato alguno y que en ningún momento fue dado de alta, por lo que denunció ante la Inspección de Trabajo.

Otro empleado de Petroleum Atalaya afirma también que no cobró ni una sola nómina para acabar al final en el paro.

Esta empresa es significativa. Según las investigaciones realizadas por la Policía y con los testimonios de las personas a las que toma declaración, es una de las que se encuentra en peor situación pese a que siempre pensó que ganaría mucho dinero. Esta sociedad tenía como función la importación y exportación de gasoil y la chatarra industrial . La salvedad es que aquí Jenaro no era el socio mayoritario.

Presuntamente fueron estafados en Rusia, pese a que no presentaron nunca denuncia, según algunos de sus más allegados, por miedo a que los que lo han timaron pertenecieran a la mafia rusa. Atalaya presuntamente pagó 180.000 dólares para firmar un contrato que implicaría el coste del uso de un oleoducto. Al final, según los socios, era una estafa.

Una de las incógnitas que hay en la investigación es cuánto dinero se pudo llevar Jenaro Jiménez a Paraguay. La persona que se hizo cargo de los negocios poco después de la huida dijo que podría alcanzar el millón de euros.

Otra de las pruebas que se ha puesto a disposición de los juzgados es el pago de uno de los perjudicados de 47.000 euros a Jenaro Jiménez en concepto de la señal por una vivienda en una céntrica calle de la capital gaditana. El empresario le pidió que le hiciera un cheque nominativo pese a que la compra se hacía a la empresa Emblematic Houses. Pero el contrato de la vivienda no se puede llevar a efecto porque días después de la desaparición se le comunica que el piso ya había sido vendido a otra persona que quería anular la operación. Se supone que el dinero que había aportado el segundo comprador era para abonar a la primera su señal, pero como desapareció (tal y como se relata al principio de la información), ni uno ni otro pudieron recibir entonces el importe, al menos en el momento en el que se lleva a cabo la investigación.

Muchas de las personas que declaran a la Policía muestran sus dudas de que se fuera voluntariamente. Uno de ellos afirmó que “se ha fugado acuciado por las deudas y los negocios turbios”.

Entre sus amigos tenía también alguna que otra deuda. Uno de ellos reconoce que dejó al recientemente aparecido 56.000 euros, 36.000 en una primera entrega y 20.000 en una segunda, con la promesa de que se lo devolvería en unos días cuando llegaran unos barcos de Puerto Rico con chatarra. El motivo era que tenía que hacer frente a unos pagos. Pero desapareció antes de la fecha indicada para la devolución.

Con todos estos elementos, los invstigadores de la Comisaría de Cádiz pasaron la documentación al Juzgado de Instrucción número 2 de Algeciras, que llevaba el caso por desaparición. Finalmente éste se ha convertido en apropiación indebida, falsedad documental y estafa.

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