La Policía detiene en Cádiz a 20 inmigrantes y disuelve la cola

  • Durante la intervención algunos subsaharianos trataron de huir · Los agentes advirtieron que si hoy volvían a formar una fila serían conducidos a la Comisaría

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La Policía Nacional disolvió en la tarde de ayer la cola de inmigrantes que se había formado en las puertas de la Oficina de Extranjería hace casi dos semanas llamados por un bulo sobre una posible regularización de papeles. El resultado de la operación se saldó con la detención de 20 inmigrantes subsaharianos, en su gran mayoría procedentes de Senegal y Mali, en aplicación de la Ley de Extranjería, después de inspeccionar toda su documentación y el resto de sus pertenencias. Asimismo, al resto se les informó una vez más de que no se les iba a regularizar sus papeles y se les dijo que si hoy volvían a las puertas de la Dirección Provincial de Trabajo serían conducidos a Comisaría.

El dispositivo se inició pasadas las seis y media de la tarde cuando alrededor de unos 20 policías de uniforme y algunos de paisano obligaron al medio centenar de inmigrantes que se encontraban en la cola a entrar en el recinto semivallado que separa el edificio administrativo de la acera de la calle Acacias para formar pegados a la pared. Cuando a continuación se les conminó a sentarse en el suelo para empezar el registro, empezaron los momentos más tensos. Ahí varios inmigrantes intentaron escapar por los laterales o se lanzaron a saltar la pequeña valla. Algunos de ellos tuvieron éxito, pero otros en cambio fueron reducidos por los agentes de la Policía Nacional.

Una voluntaria de la Cruz Roja, que pocos minutos antes había tratado de convencer a los inmigrantes para que se marcharan porque allí no se les iba a regularizar la documentación, rompió a llorar ante la escena de los sin papeles aterrorizados tratando de escapar. A su vez, una vecina de uno de los edificios pidió a los agentes que reducían a un inmigrante que no le pegaran, cosa que no ocurrió en ningún caso.

Después empezaron las identificaciones y los registros. Uno a uno fueron revisando la documentación, los pasaportes en los casos que los tenían y las mochilas que portaban. Algunos de los inmigrantes trataban de justificar el por qué de su presencia allí, pero todo resultaba en vano. De vez en cuando, alguno volvía a intentar escaparse, con las consiguientes caídas por el camino.

Poco a poco fueron metiendo en los vehículos policiales a los detenidos y finalmente se disolvió toda la cola reiterando el aviso de que no podían volver a formarla. Los detenidos iban a ser trasladados a Algeciras antes de iniciar su proceso de extradición.

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