El centro de El Puerto cuenta aún con numerosas barreras arquitectónicas

  • Las obras de peatonalización y algunas actuaciones puntuales han mejorado sensiblemente la situación aunque sigue habiendo problemas de accesibilidad para minusválidos en vías como Bajamar, Larga o Valdés

Bajamar, Larga, Cielo, Valdés o avenida de Sanlúcar son algunas de las principales vías de la ciudad y, sin embargo, aún tienen barreras arquitectónicas que dificultan, y en algunos casos impiden, que transiten personas con movilidad reducida. Hace cuatro años, el Ayuntamiento encargó a la empresa Vía Libre (perteneciente a la fundación Once) la elaboración de un plan de accesibilidad del casco histórico, un ambicioso proyecto que preveía actuaciones a ejecutar a lo largo de una década que superaban los 10 millones de euros de presupuesto. El documento apenas se ejecutó ya que el anterior Gobierno Municipal optó por realizar obras puntuales conforme lo requería la necesidad.

El plan también incluía mejoras en la accesibilidad en los edificios públicos. La única realizada hasta el momento ha sido en la Plaza de Toros, que ya cuenta con un ascensor, aunque únicamente para uno de los tendidos (falta por instalar un segundo elevador). Mientras tanto, en breve se actuará en otro de los edificios municipales donde se reclamaban desde hace años, el Área de Urbanismo, gracias a un taller de empleo que fue inaugurado ayer. Por contra, en el Ayuntamiento no se harán obras ya que el traslado al edificio de la plaza Peral (que estará adaptado) está previsto a lo largo del próximo año.

En 2004 y 2005, hubo partidas específicas para la eliminación de barreras arquitectónicas en el presupuesto del Ayuntamiento (de 120.000 y 80.000 euros, respectivamente). De hecho, se ejecutaron obras en la plaza del Polvorista, avenida Micaela Aramburu y Ribera del Marisco, unas actuaciones enclavadas dentro de un plan que se denominó itinerarios adaptados. Sin embargo, fue la única intervención que se realizó.

Partidas específicas desaparecieron, sin embargo, de los ejercicios presupuestarios de 2006 y 2007. Esta ausencia se ha podido suplir, no obstante, con las obras de peatonalización que actualmente se están ejecutando en el casco histórico. El plan de accesibilidad realizado en 2003 advertía de la existencia de barreras arquitectónicas en calles que ya han sido eliminadas. Tal es el caso del entorno de la plaza de Abastos o las calles Vicario o Ganado. En el mes de febrero se prevén iniciar las obras en la plaza de la Herrería y Misericordia, que pasarán a ser peatonales. Con esta actuación, se eliminará también otro de los principales puntos con barreras arquitectónicas del centro histórico.

En cambio, quedan numerosas vías del casco histórico por mejorar su accesibilidad. Hay tramos de calle Larga donde, ni siquiera, las aceras tienen el ancho mínimo (fijado en 120 centímetros) y en otros donde no hay rebajes. En la mayor parte del Barrio Alto, el paso de personas en sillas de ruedas es altamente complicado.

También se da otra circunstancia. Hay rebajes de aceras pero están mal realizados ya que aún mantienen un escalón con respecto a la calzada. Tal es el caso de algunos puntos de la calle Valdés, o de las avenidas Micaela Aramburu y de Sanlúcar, por citar algunos.

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