La Sierra se levanta sobresaltada por un terremoto de 4,7 grados

  • El seísmo, con epicentro en la localidad sevillana de Morón, se dejó notar sobre todo en los municipios de Puerto Serrano, Algodonales, Olvera y Villamartín

Miles de vecinos de la Sierra de Cádiz comenzaron ayer la jornada con la resaca del sobresalto que les dejó a las seis y dos minutos de la mañana el terremoto de 4,7 grados en la escala Richter, que se sintió en la zona y también en las provincias de Sevilla, Córdoba, Málaga, Huelva y Jaén.

El seísmo se localizó a esa hora al suroeste de la localidad sevillana de Morón de la Frontera y tuvo tres sucesivas réplicas posteriores. Fueron a las 6.05, 6.08 y a las 7.15 minutos, ésta última con una magnitud de 3,5 grados.

Varias horas antes de este fenómeno hubo dos temblores de menor magnitud. Uno a las dos de la mañana y el otro a las cuatro. En realidad estos movimientos fueron el anuncio de lo que acabaría ocurriendo unas horas más tarde.

Debido a la proximidad geográfica de esta localidad sevillana con Sierra gaditana, el temblor se dejó notar con mayor intensidad en los municipios de Puerto Serrano, Algodonales, Olvera y Villamartín. Pero su presencia no dejó indiferente a la mayoría de los habitantes de la comarca.

El acontecimiento se quedó sólo en un susto ya que no hubo que lamentar daños materiales. Eso sí, el temblor echó de la cama a decenas de personas que ayer iniciaron su jornada antes de lo habitual por causas ajenas a su voluntad.

El terremoto y la sensación vivida por los parroquianos fue una de las conversaciones más recurridas del día en las localidades serranas. En establecimientos, tiendas, bares o sedes laborales, unos y otros comentaba a primeras horas sus experiencias particulares. Camas sacudidas por un inesperado movimiento, lámparas tintineando y animales de compañías inquietos fueron las estampas que más se reprodujeron en un instante. Muchas personas las narraban como protagonistas por haberlas presenciado y otras las escuchaban como meros espectadores que, abandonados al sueño de Morfeo, no se enteraron de nada.

Lo cierto es que la inquietud se apoderó de algunos vecinos que no dudaron, instantes después del suceso, en salir a la calle para comentar el asunto con los allegados más próximos.

Así lo constató ayer el propio alcalde de la localidad serrana de Algodonales, el socialista Ángel Acuña, que narraba la "animación" que había sobre las siete de la mañana en bares y calles de su pueblo. "Nos despertamos al oír un ruido fuerte. A la segunda réplica me levanté con mi familia", comentó Acuña, quien auguraba una jornada más larga de lo habitual para muchos ciudadanos.

El regidor de Algodonales fue gráfico a la hora de explicarse con humor: "Hoy (por ayer) la gente luce alguna ojera más de lo normal".

A Juan, un vecino de Puerto Serrano, que trabaja en el bar de la Sociedad de Caza y Pesca, le cogió el temblor trabajando y poniendo cafés a la clientela. "Se movió la tierra", añade. La sacudida la notaron los seis o siete clientes que a esa hora ya estaban tomando el primer café de la mañana. "Era como si temblaran los taburetes". Poco rato después ya sabían que el epicentro del seísmo lo tenían a pocos kilómetros.

El Servicio de Emergencia 112 recibió una decena de llamadas procedentes de personas de diversos puntos de la Sierra preocupadas por el temblor de tierra. En las provincias de Sevilla, Málaga y Córdoba también se recibieron llamadas de alarma, aunque la cosa finalmente no pasó a mayores y todo quedó en un pequeño susto que alteró el sueño de numerosos habitantes.

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