El Supremo reduce en nueve meses la condena a un abogado por estafa

  • El letrado, ahora en prisión por otro asunto, está acusado en el caso del fraude a concesionarios de automóviles juzgado en la Audiencia hace dos meses

El Tribunal Supremo ha rebajado de cuatro años a tres años y tres meses de prisión la condena por un delito de estafa que impuso la Audiencia Provincial de Cádiz a un abogado de El Puerto. La nueva sentencia considera que hubo un error en la aplicación de un artículo del Código Penal y reduce en 9 meses la pena pero rechaza el resto de motivos del recurso que presentó la defensa y mantiene los hechos probados de la resolución de la Sección Quinta.

El Supremo considera así probado, como hizo la Audiencia anteriormente, que M.C.H. imitó la firma de un notario de Jerez, confeccionó un poder a su favor y con él vendió el cortijo de Cantarranas, ubicado en Vejer y perteneciente a la sociedad Castillo de Doña Blanca, a la sociedad Grado Insular S.L., domiciliada en La Laguna (Tenerife). Eso fue a medidos de noviembre de 1999. Dos días después, explica la sentencia, los compradores se personaron en el cortijo para tomar posesión de esa finca. Allí coincidieron con los propietarios del cortijo y se destapó el engaño.

La resolución señala que, descubierta la falsedad, los compradores reclamaron a M.C. la devolución del dinero que le habían entregado: 60.101 euros como señal más 198.333 el día de la firma de la escritura de compraventa. El resto del precio, hasta 631.062 euros del total, correspondía a hipotecas del cortijo que quedaban por pagar.

El abogado citó a los compradores en la notaría de Medina, relata la sentencia, y allí les dijo que había habido un problema con el poder y les entregó varios pagarés y una finca como devolución. La resolución afirma que los pagarés no pudieron ser cobrados y que la sociedad Grado Insular tampoco pudo disponer de la finca, por lo que se querellaron contra M.C. y ese asunto forma parte de otro procedimiento penal.

No es la primera vez que el Supremo se pronuncia sobre el caso Cantarranas. Tras varios aplazamientos, la Audiencia logró juzgar a M.C. en 2004 y lo condenó por estafa; el procesado recurrió y el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio. La segunda vista, tras la que fue condenado a cuatro años de prisión, llegó en el otoño de 2006 y fue precedida de un insólito suceso: alguien arrancó del sumario unos documentos y se los llevó y luego la defensa planteó en el juicio la nulidad del procedimiento a causa de la ausencia de tales documentos.

M.C. se encuentra ahora en prisión por otro asunto. Y hace poco volvió a pasar por la Audiencia como acusado en el caso de la estafa a concesionarios de automóviles que ha juzgado la Sección Tercera. El abogado ya fue condenado en otro procedimiento por estafa en 2002 a 4 años y 4 meses.

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